En los últimos años, la Academia Mexicana de la Lengua (AML) se ha dado a la tarea de impulsar la figura de académicos correspondientes, creada con la idea de reconocer el trabajo y la trayectoria de estudiosos de la lengua que se encuentran fuera de la Ciudad de México y, no siempre, tienen la oportunidad de participar en las sesiones plenarias.

En el rubro de académicos correspondientes se encuentran personajes como el escritor Élmer Mendoza, el poeta náhuatl Natalio Hernández, la investigadora Sara Poot-Herrera, el poeta Óscar Oliva o el historiador José María Muriá, por mencionar sólo a algunos.

Ahora se suman otros tres miembros: el poeta José de Jesús Sampedro, radicado en Zacatecas; el médico e intelectual Alfonso Pérez Romo, en Aguascalientes, y el hispanista Robert A. Verdonk, quien se encuentra en Amberes, Bélgica.

Elegidos en una sesión plenaria celebrada este jueves, el pleno académico destacó que José de Jesús Sampedro, recientemente galardonado con el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde, ha encaminado su quehacer literario hacia la promoción de la cultura, la docencia y la creación de talleres literarios.

“Su lírica se concibe como una poesía visionaria en la que alude a un tiempo provisto de catástrofes, donde analiza momentos históricos y la condición humana en todas las épocas”, de acuerdo con el acta de la candidatura, presentada por Jaime Labastida, Eduardo Lizalde y Vicente Quirarte.

En el caso de Alfonso Pérez Romo, Premio Aguascalientes (2018), propuesto por Mauricio Beuchot, Eduardo Matos Moctezuma, Javier Garciadiego y Silvia Molina, los académicos subrayaron que es “un hombre polifacético, médico de profesión, en cuya obra se observa su dominio del español y calidad literaria”.

Mientras, de Robert A. Verdonk, doctor honoris causa por la UNAM, los integrantes de la Academia resaltaron que es un reconocido hispanista que ha estudiado el español del Siglo de Oro en contacto con el francés y el neerlandés y la lexicografía española y ha sido relevante en la organización de las actividades del Centro de Estudios Mexicanos en Amberes, Bélgica, cuya postulación estuvo a cargo de Ascensión Hernández Triviño, Javier Garciadiego y Silvia Molina.

De acuerdo con sus estatutos, la Academia Mexicana de la Lengua posee 36 sillas de número para sus miembros en activo residentes en Ciudad de México o en su zona conurbada, y puede elegir hasta 36 correspondientes que residan en los diversos estados de la República Mexicana, o bien, que tengan vínculos estrechos y constantes con el lugar por el que son elegidos, y hasta 18 en el extranjero.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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