Una juez federal asestó un revés al presidente de la Cooperativa La Cruz Azul, Guillermo Héctor Álvarez Cuevas, porque rechazó levantar el bloqueo de sus cuatro cuentas bancarias al considerar que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) acreditó que el congelamiento derivó de una petición de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

La semana pasada, la UIF entregó un oficio donde la DEA solicitó a México el bloqueo de las cuentas bancarias Héctor Álvarez Cuevas, quien es investigado por presuntos delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

Hoy por la mañana se celebró la audiencia constitucional y Laura Gutiérrez de Velasco Romo, juez Séptima de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, determinó negar la suspensión definitiva a Billy Álvarez.

La semana pasada el titular de la UIF, Santiago Nieto Castillo, informó que la DEA solicitó el apoyo del gobierno mexicano para indagar a Héctor Álvarez Cuevas.

La UIF denunció en la Fiscalía General de la República Guillermo Álvarez Cuevas, a su hermano José Alfredo y a Víctor Manuel Garcés Rojo por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

La UIF consideró que Billy Álvarez en conjunto con su hermano y Víctor Garcés diseñaron un esquema previamente con el que desviaron recursos de la Cooperativa la Cruz Azul para posteriormente realizar movimientos de sus cuentas personales hacia otros lugares en el extranjero.

Se presume que Guillermo Álvarez realizó movimientos entre el 9 de julio de 2013 y 23 de marzo de 2020 a España, Estados Unidos y otros lugares, por un monto superior a mil 200 millones de pesos y que adquirió seis inmuebles en Miami, dos en Las Vegas Nevada, dos más en el estado de Oklahoma y una más en Colorado.

Mientras que su hermano José Alfredo Álvarez y Víctor Garcés tienen movimientos multimillonarios que no son acordes en ninguno de los casos a los ingresos obtenidos por parte de La Cooperativa La Cruz Azul.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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