La pandemia de coronavirus covid-19 ha ocasionado que la generación de residuos sanitarios como cubrebocas, guantes de latex y caretas, entre otros, representan un alto riesgo de contagio para la población al ser desecharlos, pero ¿cómo debes depositarlos a la basura?

De acuerdo con el biólogo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Sergio Nájera Esquivel, los residuos sanitarios se deben desechar en contenedores y bolsas de plástico exclusivas para estos materiales, que adviertan el riesgo que puede producir manipularlos.

En caso de no contar con un contenedor especial, puedes tirarlo en una bolsa de plástico tradicional y esa misma colocarla dentro de otra, a la que se le debe rociar una solución de agua clorada, es decir, 20 gotas de cloro en medio vaso de líquido.

Posteriormente, deberán marcarla con un plumón indeleble o de cualquier otra forma con la leyenda residuos sanitarios, lo cual no contraviene a lo estipulado en La Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal, que permite el uso de bolsas de plástico por motivos de higiene.

¿Cuáles son los residuos sanitarios?

Los residuos sanitarios son desechos como cubrebocas, guantes de látex, gafas y caretas de protección o pañuelos desechables, chicles, cepillos de dientes, colillas de cigarros, envases de medicamentos, apósitos, gasas y jeringas, entre otros.

El especialista recordó que el virus SARS-CoV-2 puede permanecer desde unas horas hasta varios días en distintas superficies, lo que se convierte en un foco de riesgo para la población.

Destacó que los cubrebocas o los guantes de latex no se deben cortar o fragmentarse, ya que esto les facilita que contaminen el agua o los ecosistemas y convertirse en una amenaza para aves, peces u otros animales.

No obstante, indicó que los desechos sanitarios no son residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI), ya que estos se definen como “aquellos materiales generados durante los servicios de atención médica, de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, pero sí requieren especial cuidado por el riesgo de contagio.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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