El confinamiento por la pandemia ha traído consigo “una actitud de humildad”, así lo considera Lila Downs, quien desde su amada Oaxaca se inspira en el momento que vivimos para crear nueva música, al tiempo que comparte su gusto por la cocina mexicana y reflexiona sobre el consumo local, la tecnología y hasta la educación.

“Hay una mejor actitud, yo lo siento, una actitud de humildad ante lo que está pasando. Aquí en mi tierra hay mucha gente que todavía no cree (risas), que dice que (el covid-19) es un complot político, pero ya son pocos. Creo que ya la mayoría cayó en cuenta y con humildad expresamos la preocupación por los demás y por nosotros mismos, y eso está lindo, porque siempre la humildad nos trae cosas buenas”, dice a M2 en entrevista por su nuevo sencillo, “El silencio”, un tema que expresa los sentimientos que rondan los corazones de los mexicanos en cuarentena.

“Estamos con planes futuros, componiendo, grabando canciones; acabamos de grabar el ‘Ave María’ de Schubert y lo publicamos. Ahorita estoy componiendo unas rancheras y unas baladas, que tienen que ver con este tema del silencio, porque es la pauta para lo que viene. Este momento nos lleva a la reflexión, seguiremos trabajando con ello, esperemos que no sea tan literal, vamos a buscar metáforas”, señala.

CONCIENCIA SOCIAL

Lila Downs añade que debemos regresar a los principios, ya que “el ser humano es social por naturaleza y queremos vernos reflejados en otros, para poder expresar una existencia; entonces, estar enclaustrados nos hace rebeldes, nos hace sentir muchas emociones, desde temor, enojo, venganza (risas), muchas cosas que normalmente no sentimos, y eso para los artistas nos sirve mucho, de ahí viene todo el material para componer cosas”.

Para ella, esta etapa la “ha hecho más fuerte”, la ha llevado a apreciar aún más a la familia y a la vida; además, resalta, “he aprendido mucho y mi conciencia social ha crecido”.

“EL SILENCIO”

Su nuevo sencillo la lleva a reflexionar sobre lo que viene para ella personal y profesionalmente.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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