El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto para limitar la protección de las redes sociales, argumentado que han tenido un «poder incontrolado» para censurar y restringir contenido.

«Estamos aquí para defender la libertad de expresión frente a uno de los peores peligros», dijo el presidente en la Oficina Oval, refiriéndose a lo que llamó el «monopolio» de los gigantes tecnológicos.

«Tienen el poder incontrolado de censurar, editar, ocultar o modificar cualquier forma de comunicación entre individuos y grandes audiencias públicas», explicó Trump al firmar el decreto.

Trump dijo que instruyó al fiscal general William Barr para que trabaje con los estados para hacer cumplir las leyes contra lo que describió como prácticas comerciales engañosas de las empresas de redes sociales.

En conferencia con reporteros en la Casa Blanca, Trump agregó que un decreto contra las compañías eliminaría el blindaje de responsabilidad del que actualmente disfrutan, y las censuró por su presunta parcialidad editorial.

La decisión se produce días después de que Twitter notificara los tuits del mandatario como «contenido engañoso».  En ese tuit, publicado por el presidente el martes, al hacer clic en la alerta, la red social redirige a otra página dentro de la plataforma en la cual aparece en letras destacadas en negrita: «Trump asegura sin pruebas que el voto por correo derivará en fraude electoral», y se cita a medios como a la cadena CNN y al diario The Washington Post.

El mandatario expresó su molestia con la actitud de Twitter hacia él.

«¡Este será un gran día para las redes sociales y la IMPARCIALIDAD!», tuiteó el mandatario, sin más detalles sobre el decreto en preparación, que debería ser el punto de partida de una larga batalla legal.

The Washington Post había informado que Trump planeaba abordar la famosa Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, la «Communications Decency Act».

Esta norma ofrece inmunidad a Facebook, Twitter, YouTube o Google contra cualquier acción legal relacionada con el contenido publicado por terceros y les da la libertad de intervenir en las plataformas como lo deseen. El decreto tendría como objetivo modificar el alcance de esta ley y permitiría a las autoridades reguladoras decidir sobre las políticas de moderación de contenido.

Trump acusa a Twitter de tomar «decisiones editoriales»

Trump acusa a Twitter de tomar «decisiones editoriales» y mostrar «activismo político» en la elección de los mensajes que decide enviar a verificación.

Sus detractores sostienen que el presidente no actúa en nombre de la libertad de expresión sino en su propio interés.

Trump amenaza la Sección 230 para «intimidar» a las redes sociales, opinó el senador demócrata Ron Wyden.

«Creo que estas compañías, y todos los estadounidenses que ejercen su derecho a expresarse en línea, resistirán este decreto ilegal de todas las formas posibles», apuntó.

El debate sobre el sacrosanto estatuto de alojamiento de las plataformas en internet va mucho más allá de la disputa entre Trump y Twitter.

Progresistas y conservadores han alzado sus voces durante años para obligar a las redes a asumir una mayor responsabilidad y, por lo tanto, a filtrar mejor el contenido.

Twitter, frecuentemente acusado de ser negligente en el tratamiento de los comentarios hechos por gobernantes, publicó por primera vez el martes dos mensajes de Trump, agregando la mención: «Verifique los datos».

Eran dos tuits en los que el presidente afirmaba que la votación por correo era necesariamente «fraudulenta» porque estaba sujeta a manipulación.

La cuestión es particularmente delicada en medio de un año electoral alterado por la pandemia del coronavirus, que plantea dudas sobre cómo se organizarán los comicios presidenciales estadounidenses del 3 de noviembre, en los que Trump busca la reelección.

«Estos tuits contienen información potencialmente engañosa sobre el proceso de votación y han sido reportados», dijo un portavoz de Twitter.

Twitter es la red social más usada por Trump, a través de la cual se comunica directamente con sus simpatizantes sin pasar por el filtro tradicional de los medios, y donde acumula más de 80 millones de seguidores.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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