La Corte Suprema de Brasil divulgó el video donde se acusa al presidente Jair Bolsonaro como culpable de inferir en la justicia al tratar de designar a un nuevo director, cercano a la familia, para evitar una investigación contra sus hijos, Flavio y Carlos Bolsonaro, por corrupción y propagación del odio.

El ex ministro de Justicia, Sergio Moro, presentó pruebas ante la justicia, entre ellas conversaciones con el mandatario y un video de una reunión de su gabinete, donde Bolsonaro dice explícitamente que buscaba controlar la división de la Policía Federal en Río de Janeiro y destruir a su titular, Maurício Valeixo, para controlar las investigaciones.

Sergio Moro, el ex juez de Curitiba, fue designado por Bolsonaro como Ministro de Justicia en 2019. (Reuters)

Sergio Moro, el ex juez quien puso contra las cuerdas a Lula, y ahora a Bolsonaro

El ex ministro de Justicia anunció el 24 de abril su dimisión, tras denunciar tentativas de «interferencia política» en asuntos judiciales por parte de Bolsonaro debido a la destitución del director general de la Policía Federal (PF), Maurício Valeixo.

Moro, quien fue el juez que metió preso al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción ligada al caso Lava Jato, había renunciado días después de que Bolsonaro despidiera a su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, tras choques en decisiones sobre la pandemia de coronavirus en Brasil.

Maurício Valeixo, el incondicional de Moro

El ex director de la Policía Federal de Brasil era uno de los principales colaboradores de Moro desde que éste era juez en Curitiba; Bolsonaro planeaba destituirlo desde agosto de 2019.

El ex ministro aseguró públicamente que Bolsonaro «que quería colocar (en la Policía Federal) a una persona con quien tuviera contacto personal, a quien pudiese llamar, pedirle informaciones, informes de inteligencia (…) Prestar ese tipo de información no es el papel de la Policía Federal», mostrando capturas de sus conversaciones al noticiero de Globo, Jornal Nacional, el más visto de Brasil.

Tras las declaraciones de Moro, el fiscal general de la República, Augusto Aras,pidió investigar al mandatario por inferir en la justicia y abuso de poder, en colaboración con el Supremo Tribunal Federal. Bolsonaro negó las acusaciones ycriticó a su ex ministro de estar guiado por su «ego» y ambición de ser nombrado miembro de la Corte Suprema.

El juez del Supremo Tribunal de Brasil y de caso contra Bolsonaro, Celso de Mello,pidió interrogar a Moro para corroborar sus acusaciones contra el mandatarioy con una orden judicial se suspendió el nombramiento de Alexandre Ramagemcomo nuevo titular de la Policía Federal, posteriormente el presidente retiró su nominación al cargo.

Ramagem, un allegado a Bolsonaro

El jefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) y amigo de la familia Bolsonaro, buscaba ser designado como el remplazo de Valeixo. Se aproximó al mandatario en 2018, como jefe del equipo de seguridad de su campaña después de que este fuera apuñalado durante un acto de campaña. Luego fue asesor de confianza en la Secretaría de Gobierno y, a mediados de 2019, fue designado jefe de Inteligencia.

Los simpatizantes de Jair Bolsonaro defienden que Brasil se gobierne nuevamente bajo una dictadura. (EFE)

Las declaraciones claves contra Bolsonaro

Sergio Moro presentó el 3 de mayo las «conversaciones, audios y correos electrónicos» contra el mandatario en su declaración de ocho horas ante las autoridades en Brasilia.

El ex juez acusó al mandatario de intentar «interferir políticamente» en la Policía Federal, que investiga a dos de los hijos del gobernante: Flavio y Carlos Bolsonaro. Días antes de su declaración, el diario O Antagonista afirmaba que la Policía Federal tenía en la mira de sus investigaciones de «10 a 12» diputados afines a Bolsonaro.

Las denuncias están relacionadas con la difusión intencionada en redes sociales y de mensajería de noticias falsas, donde se sospecha que pudieran ser originadas por grupos directamente vinculados Carlos Bolsonaro, quien es concejal de Río de Janeiro, y a un llamado «gabinete del odio» que operaría desde el palacio presidencial.

Moro aseguró en otra declaración judicial el 5 de mayo, dos días después, que Jair Bolsonaro quería tener el control de la Policía Federal en Río de Janeiro, donde ha vivido y hecho su vida política él y su familia, donde se realiza la investigación.

«Moro usted tiene 27 superintendencias (en Brasil), yo quiero solo una, la de Río de Janeiro», decía en uno de los mensajes entre el ex juez y el mandatario. El ex minsitro agregó que Bolsonaro pidió «verbalmente en el palacio de Planalto (sede del gobierno) que necesitaba personas de su confianza, para que pudiese interactuar, telefonear y obtener informes de inteligencia».

Ese día, el Supremo Tribunal Federal ordenó que tres ministros de la administración de Bolsonaro fueran interrogados como parte de la investigación de sus acusaciones: Augusto Heleno, ministro de Seguridad Interna; Walter Braga Netto, jefe de gabinete, y Luiz Eduardo Ramos, ministro de la secretaria de gobierno.

Los tres son generales del ejército. El juez Celso De Mello autorizó también interrogar a seis jefes policiales y a la diputada Carla Zambelli, vinculada con los mensajes revelados por Moro en Rede Globo.

«(Moro) es un hombre que tenía fragmentos de informes parciales que yo le pasaba. ¿Entregar a Globo eso? Eso es un delito federal, quizás se incluya en la Ley de Seguridad Nacional», expresó Bolsonaro a medios locales y acusó al ex juez de haber filtrado información confidencial a la prensa.

Bolsonaro criticó además a los reporteros y los calificó como «prensa canalla» y «mentirosa» por dar pauta a las declaraciones de Moro y gritó en al menos tres ocasiones a la prensa «Cállense la boca», actos que fueron condenados por todos los partidos políticos y organizaciones gremiales, e incluso el Ministerio de Defensa.

Tras la suspensión del nombramiento de Ramagem, el presidente brasileño nombró a Rolando De Souza, considerado como un «brazo derecho» del ex director de la Abin, quien asumió el puesto apenas una hora después de ser designado. El superintendente de la Policía Federal en Río de Janeiro, Carlos Henrique Oliveira, pasó a la subdirección nacional del organismo.

La designación de Sergio Moro por Bolsonaro buscaba dar legitimidad a su gobierno; simpatizantes lo consideran un «traidor». (AP)

Un video, la prueba para poder destituir a Bolsonaro

El Supremo Tribunal Federal recibió el 8 de mayo el video clave para la  investigación y poder establecer si Bolsonaro incurrió en delitos de abuso de poder, que fue exigido con orden judicial a la Presidencia de Brasil y de forma íntegra. El material aún no se ha revelado públicamente.

La grabación retrata una reunión de Bolsonaro con sus ministros el pasado 22 de abril, días antes de la renuncia de Moro, quien detalla que en ese encuentro el mandatario mostró su intención de interferir en la Policía Federal.

El juez Celso De Mello declaró que del video sólo se podrían presentar algunos fragmentos, al alegar que se trataron asuntos «potencialmente sensibles y reservados» y se determinó, durante el fin de semana, un sigilo temporal del material hasta que el fiscal, Augusto Aras, se manifieste sobre el caso.

La defensa de Sergio Moro exigió el 12 de mayo a las instancias judiciales que sea divulgado un video que demuestra que el mandatario buscó inferir en la Policía. Uno de sus abogados, Rodrigo Sánchez Rios, que representa a Moro, dijo que el material «confirma integralmente» las sospechas del ex ministro.

Fuentes cercanas a la investigación contra Bolsonaro, retomadas por medios locales, aseguran que efectivamente el mandatario declaró explícitamente que buscaba despedir a Maurício Valeixo para «proteger a su familia» de una supuesta «persecución» aunque no hizo una declaración “directa, con una oración directa y hermosa, pero lo dijo”.

El nuevo ministro de Justicia de Bolsonaro, André Mendonça, declaró en una reunión entre ministros que el caso podría ser similar al caso Watergate, con el que se destituyó al presidente estadunidense Richard Nixon en 1974.

El mandatario brasileño negó horas más tarde que haya intentado proteger a sus familiares y amigos de las investigaciones, asegurando que le preocupaba la seguridad de sus familiares en Río de Janeiro. El video íntegro, en manos de la justicia, tiene una duración cercana a las dos horas.

“La seguridad de mi familia es una cosa. No estoy y nunca he estado preocupado sobre la Policía Federal”, comentó Bolsonaro. “La Policía Federal nunca investigó a algún miembro de mi familia, eso no existe en ese video” y añadió que la cinta de la reunión debió ser destruida y acusó a la prensa de estar “mal informada” sobre el encuentro.

Opositores a Bolsonaro han pedido la destitución del presidente a través de un juicio político. (AFP)

La difusión del video

El magistrado Celso de Mello divulgó el video este viernes a las 17:00 horas locales, ordenando que sea difundido en forma parcial, con una edición que sólo mostrará lo que tenga relación con el caso, el cual fue emitido por los medios de comunicación de forma íntegra en tres partes.

En el marco de esa investigación, el magistrado también pidió a la Fiscalía que analice la posible necesidad de que sean incautados los teléfonos móviles del gobernante y de uno de sus hijos, Carlos, quien es concejal en Río de Janeiro, sobre la base de algunas noticias publicadas en medios locales.

«La pretensión investigadora del Estado impide que los órganos públicos competentes ignoren aquello que se apunta en una notitia criminis», señaló el juez en esa nota, con lo que sugirió que está inclinado al aseguramiento de los teléfonos, aunque la decisión será tomada finalmente por la Fiscalía General.

La sugestión del magistrado provocó una dura reacción por parte del gobierno, que se pronunció mediante una dura nota difundida por el general de la reserva del Ejército, Augusto Heleno, ministro de Seguridad Institucional.

«El pedido de aprehensión del teléfono celular del Presidente es inconcebible» y, si así ocurriera sería «una afronta a la autoridad máxima» y «una interferencia inadmisible», que hasta «pudiera tener consecuencias imprevisibles para la estabilidad nacional», afirmó la nota.

Ese comunicado oficial fue rechazado por casi todos los partidos políticos y hubo quien lo llegó a considerar casi una «amenaza» a la democracia.

Bolsonaro ha reiterado que debió haber eliminado el video donde Sergio Moro lo acusa de inferir en la justicia. (EFE)

¿Qué dice Bolsonaro en el video?

En la reunión del 22 de abril, Bolsonaro ante su gabinete aseguró de forma exaltada que buscará defender a su familia.

«Prefiero no tener información a estar mal informado por el sistema de información que tengo. Traté de cambiar a la gente de nuestra seguridad en Río de Janeiro, oficialmente, ¡y no pude! Y eso se acabó. No esperaré para que jodan a toda mi familia, mi esposa o mis amigos, porque no puedo cambiar a alguien de seguridad si al final  pertenece a nuestra estructura. ¡Lo cambiaré! Si no lo puedes cambiar, ¡cambia su jefe! ¿No puedes cambiar a su jefe? ¡Cambia al ministro! ¡Y punto! No estamos aquí para bromear».

“Mira lo fácil que es imponer la dictadura en Brasil, por eso quiero que la gente se arme. Llega una mierda de alcalde y le dice que se quede en casa. Si se hubieran armado, irían a la calle. Quiero que todos estén armados”

El ministro de educación, Abraham Weintraub, sugirió mandar a prisión a los jueces del Tribunal Supremo.

«Por mí, ponía a todos los vagabundos en la cárcel, empezando por el Supremo Tribunal Federal», afirmó el ministro.

También cargó contra el Tribunal Supremo la ministra de Derechos Humanos, la pastora evangélica Damares Alves, al hacer referencia a las discusiones judiciales sobre la cuestión del aborto, del que es totalmente contraria.

«En este momento de pandemia estamos viendo la payasada del Supremo Tribunal Federal para colocar la cuestión del aborto de nuevo en la agenda, dijo.»Allí estaba la cuestión de… las mujeres que son víctimas del zika virus, van a abortar (…) ¿Van a querer que todos los que tuvieron coronavirus en Brasil puedan abortar?», cuestionó.

Hamilton Mourão es el vicepresidente de Brasil; es un general militar junto a otros miembros de su gabinete. (AP)

¿Jair Bolsonaro podría ser destituido? ¿Qué podría suceder?

En caso de que las acusaciones de obstrucción de la justicia se comprueben, podría llevar al mandatario a ser sometido a un juicio político. En caso de ser declarado culpable sería destituido como presidente de Brasil y le sucedería en el poder el vicepresidente, Hamilton Mourão, quien completaría el mandato que acaba en 2023.

¿Quién es Hamilton Mourão?

El vicepresidente de Brasil, de 65 años, es un militar retirado que al igual de Jair Bolsonaro, es defensor de la dictadura brasileña (1964-1985) y que ha generado polémicas declaraciones ultraconservadoras, machistas y racistas. El vicepresidente es un defensor de imponer una “intervención militar” en caso de que el “caos” se instalase en Brasil. Aunque es considerado una persona más moderada a comparación de Bolsonaro.

La Fiscalía General de Brasil podría presentar una denuncia formal ante el Supremo Tribunal Federal, que sólo le daría curso con el aval de una en la Cámara de Diputados. Si las dos terceras partes fuera alcanzada, 342 de un total de 513, Bolsonaro sería suspendido de su cargo durante 180 días, que sería el plazo del Supremo para realizar el juicio en su contra.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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