El presidente de Argentina, Alberto Fernández, dijo que el país está en default desde hace meses, por lo que no cambiará la situación aunque no pague un vencimiento por 500 millones de dólares, en plena negociación para reestructurar su deuda con acreedores privados.

«Leo en los diarios que corremos el peligro de caer en default mañana (viernes) y yo me preguntó por qué mienten así. Si estamos en default desde hace meses, desde antes de diciembre que estamos en default, solo que no lo escriben, solo que lo ocultan», lanzó el mandatario.

Fernández asumió la presidencia el 10 de diciembre en lo que él mismo describió como «un país en virtual default» con una deuda que totaliza 234 mil millones de dólares, casi el 90 por ciento del Producto Interno Bruto.

El viernes se cumple el período de gracia para que Argentina pague vencimientos de intereses de tres bonos globales denominados bajo ley extranjera por 500 millones de dólares. Si no los paga caerá en suspensión de pagos.

Argentina busca reestructurar deuda con acreedores privados bajo legislación extranjera por unos 66 mil millones en negociaciones que también tienen plazo hasta este viernes, pero se da por descontado que continuarán.

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, anticipó esta semana que «hay una gran chance de que el deadline (fecha límite) sea extendida» y se espera que en las próximas horas el gobierno publique el decreto que prolonga el plazo de adhesión a la oferta de canje.

Fernández ha repetido que quiere pagar, pero que no hay fondos, y pide un tiempo de gracia de tres años que le dé aire para reactivar una economía en recesión desde hace dos años y ahora castigada por la cuarentena por el coronavirus

«El gobierno no va a asumir ningún compromiso con nuestra deuda que postergue lo que todos los argentinos que están encerrados en sus casas están esperando, que es salir, producir y hacer crecer la Argentina», declaró Fernández desde la provincia de Santiago del Estero.

El presidente aseguró que hará lo necesario para que los compromisos que el país asuma con sus acreedores no signifiquen una nueva postergación del pueblo argentino.

«No vamos a someter a la Argentina a nuevos compromisos que no podamos cumplir», agregó. «Yo quiero que el mundo nos vea como un país honorable que cumple sus compromisos».

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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