La crisis que va a generar el COVID-19 va a ser la peor desde la Gran Depresión de 1929, aseguró Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Lo que ya está claro, sin embargo, es que el crecimiento mundial se tornará marcadamente negativo en 2020, como verán en nuestras Perspectivas de la economía mundial la próxima semana. De hecho, anticipamos las peores secuelas económicas desde la Gran Depresión“, precisó la funcionaria.

Si bien el FMI, reconoce que no sabe todavía cuál será el alcance de esta crisis, aunque el escenario base es que, si se consigue contener la pandemia del coronavirus, se produzca una recuperación parcial en el 2021.

“Todavía afrontamos con una incertidumbre extraordinaria la profundidad y duración de esta crisis, pero está claro que es una crisis como ninguna otra”, aseguró Georgieva.

A través del documento “Combatiendo la crisis: Prioridades para la economía global”, Georgieva asegura que la crisis que se va a generar no tiene precedentes y que ahora la perspectiva es que 170 países verán caer su ingreso per capita este año.

Una de las principales preocupaciones del Fondo es el impacto de la crisis en los emergentes de donde, los inversionistas han retirado cerca de 100 mil millones de dólares desde el comienzo de la pandemia.

“Esta salida de fondos hacia el primer mundo triplica el importe registrado en la crisis financiera iniciada en el 2008”, indica el documento.

La directora precisa que la respuesta fiscal de los países alrededor del mundo ha alcanzado los 8 billones de dólares para luchar contra esta recesión, en el que se han sumado medidas masivas de política monetaria emprendidas por los miembros del G-20 y otros organismos internacionales como el Banco Mundial.

“Esta respuesta tampoco tiene precedentes y, pese a todo, no podrá evitar la peor de las catástrofes económicas en casi un siglo”, destacó.

La representante insistió en que los países deben tomar medidas que faciliten liquidez a las familias y empresas para superar las situaciones de insolvencia, apoyar los sistemas sanitarios con todos los recursos económicos y humanos posibles, monitorizar a la banca para evitar su caída y hacer planes para la recuperación de la economía, en cuanto sea posible.

Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México

 

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