Este día se observa un drástico descenso de personas por calles de la ciudad de Oaxaca, justo en que la Iglesia católica lo marca como una fecha importante: Jueves Santo.

“Nunca había visto algo así. Tengo 70 años y en mi vida había visto un Oaxaca muerto con sus calles vacías y sus comercios cerrados, al menos aquí, en el Centro”, dice Don Alberto quien acompañado de su nieta, sale del templo de Catedral a donde acudió a orar.

Y en efecto, la mayoría de los negocios están cerrados, sólo algunos restaurantes tienen servicio a domicilio y la mayoría de las oficinas de gobierno no tienen actividad.

Por otro lado, los templos católicos están abiertos, pero poquísimas personas, como Don Alberto, ingresan a ellos para entregarse a la oración.

Las instituciones bancarias que han observado en los días recientes abundante actividad, lucen cerrados pues los empleados descansan este Jueves, y Viernes Santo.

En el mercado zonal de La Noria, así como La Merced se observa un ligero movimiento de compradores que, guardando las medidas sanitarias, han acudido para adquirir sus productos alimenticios.

Así, casi en silencio, la ciudad de Oaxaca vive su Jueves Santo en cuarentena

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