En el café-bar “El Jardín”, una pizarra anuncia promoción:”Frapuchino 2 x1“, mientras a lo largo y ancho del portal “Las Flores”, la soledad se ha apoderado de los espacios: no hay sillas, no hay mesas, no hay gente.

Los restaurantes emblemáticos ubicados en el Zócalo citadino han bajado sus cortinas sumándose a la cuarentena obligada para evitar el contagio por el coronavirus, esa ingrata enfermedad que está matando a miles de personas por todo el mundo.

Los propietarios de los restaurantes de la capital oaxaqueña han atendido las instrucciones de las autoridades sanitarias y del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, para evitar contagios del COVID-19, por lo que cerraron sus puertas desde este día.

Algunos establecimientos sólo ofrecen servicio a domicilio o para llevar, otros cerraron por completo y esperan reabrir hasta el próximo 30 de abril, tal y como lo marcan las disposiciones para frenar el coronavirus.

Meseros que aún quedan en los negocios, comentaron que a algunos los mandaron a sus casas con el pago de su quincena, otros se quedarán para atender el servicio a domicilio, para tener también ingresos, para poder mantener a sus familias.

“De todas formas no hay clientes, ni moscas se paran en las mesas. A ver cómo nos va a todos”, dice un policía a un trabajador de limpia que empuja un carro con par de tambos vacíos, “pues ni basura hay”, señala.

El Centro de Oaxaca luce desolado, casi lúgubre, triste, mientras que algunas personas circulan cabizbajas en medio de esta incertidumbre.

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