El agua y el jabón bañaron este jueves la plancha del Zócalo, en tanto que las bancas fueron desinfectadas con cloro.

Trabajadores del Ayuntamiento se dieron a la tarea de asear el corazón de la ciudad que a diferencia de otros días se encuentra libre de ciudadanos y manifestantes ante el temor de contagiarse de COVID-19.

La grasa y el cochambre fueron eliminados a manguerazos. Y es que ante la emergencia, tampoco hay personas que acostumbran tomar un descanso, bajo la sombra fresca de los árboles.

“Tenemos la orden de limpiar los pasillos y jardineras, bien; de ponerle cloro a las bancas para eliminar los bichos”, comentó una de las trabajadoras que, con botas, cubrebocas y armada con una escoba, le sacaba brillo a la cantera.

El Zócalo luce casi vació ante la emergencia decretada por las autoridades sanitarias. Sólo uno que otro aseador de calzado espera cliente, para lustrarle los zapatos.

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