La  ciudad de Oaxaca comienza a “morir”… Este martes han sido pocos los comercios, entre ellos los mercados, que han abierto sus puertas, en tanto los cines, gimnasios y otros centros de esparcimiento como los billares han bajado sus cortinas al iniciar la Fase 2, en un intento de evitar la propagación del coronavirus. Las salas cinematográficas han retirado la cartelera, inclusive.

En las calles se advierte poca gente; algunas se concentran en mercados y centros comerciales para adquirir productos alimenticios básicos como el fríjol, arroz, huevos, que ya comienzan a escasear.

En calles del centro se ve uno que otro vendedor informal, esos que si no venden nada en el día, no comen.

Los urbaneros, así como los taxistas se quejan. “Hay poco pasaje, amigo. Ayer apenas saqué para la cuenta. Los patrones no son nada flexibles. Ven la tempestad y no se hincan”, dice Salvador, conductor de un taxi de los llamados azules, esos que operan en Santa Lucía.

En el mercado “Cuarto Centenario” todas las vendedoras portan cubrebocas. En la entrada están las marchantas vendiendo memelitas, tortillas, chapulines, todas estoicas, al pie del cañón para llevar el sustento a casa, sin importar la emergencia.

“Si no vendo no como”, dice doña Manuela, la cual vende verduras. En su puesto hay calabacitas, rábanos, lechuga, zanahorias. A un lado de su puesto se ofrecen frutas de la temporada: mangos, chicozapote, papaya; el color de la sandía atrae la mirara. Pocos compradores.

“Si esto sigue así nos va a cargar la chingada”, dice Don Rafa, quien toma un respiro apoyándose en su “diablito”. “¿Qué nos irá a ayudar el gobierno?, se pregunta. Saca su pañuelo y limpia el sudor de su frente. Luego, toma camino a quien sabe dónde.

Es martes 24 de marzo. El gobierno ha declarado la Fase 2 por la contingencia. Los Servicios de Salud de Oaxaca señalaron en la víspera que en la entidad hay 4 casos comprobados de COVID-19. Mientras eso ocurre, en las calles se observa el movimiento de vehículos de motor. La ciudad aún no está desierta; apenas comienza a “morir”…

(Con información de Iván Castellanos)

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