En información del Instituto, el antropólogo detalló que la placa, protegida por la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas Artísticos e Históricos, será objeto de un trabajo de estabilización y restauración durante alrededor de mes y medio, luego del cual podría incorporarse al acervo del Museo Regional de Antropología de Yucatán, Palacio Cantón.

La restauradora Natalia Hernández Tangarife indicó que la placa de piedra mide 181 centímetros de largo por 112 de alto y 33 de ancho, y muestra a un felino de cuerpo entero, labrado en altorrelieve. Al costado derecho del animal, agregó, hay una inscripción con la palabra ‘TI GRE’, escrita a su vez sobre otra leyenda, casi ilegible a simple vista, la cual se teoriza habría rezado: ‘Yucatán tierra de fieras’.

Esto según el estudio histórico de la placa, que está en el libro Geografía sentimental de Mérida: las piedras que hablan, publicado en los años 30 del siglo pasado por el meridano Oswaldo Baqueiro Anduze (1902 – 1945), con datos acerca del origen de la nomenclatura de su ciudad e, incluso, imágenes de las placas usadas en tiempos virreinales, entre ellas, curiosamente, una foto antigua de la placa del Tigre.

Cabe mencionar, que el licenciado José Arturo Chab Cárdenas, jefe de Trámites y Servicios Legales del Centro INAH Yucatán, señaló que ha sido de la mano de esta fuente y otras consultas especializadas, como han podido remontarse a 1638, año en el que la placa fue colocada en un predio construido, entonces, en la arista que hoy forman las calles 54 y 55. Tras haber quedado en ruinas con el paso del tiempo, el terreno fue ocupado en el siglo XX por una panadería.

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

Compartir

Dejar respuesta