La Patrulla Fronteriza abrirá una nueva instalación de procesamiento de migrantes en Texas, en que funcionarios dicen podría ayudar a atender mejor a los detenidos, luego de la indignación causada por detención de niños y adultos en condiciones deplorables.

“Esta instalación es mucho mejor para nosotros y, lo que es más importante, va a proveer el cuidado y la atención requeridos a aquellos bajo nuestra custodia”, dijo Chris Clem, subjefe de la Patrulla Fronteriza para el sector de El Paso, que cubre el sur de Nuevo México y el oeste de Texas.

La agencia dijo que planea abrir la instalación, con capacidad para mil 40 personas, este fin de semana. El martes les dio a periodistas una visita por los edificios modulares que incluyen áreas de juego para niños, duchas, lavandería y otros servicios esenciales no siempre disponibles en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza.

Esto a un año después que solicitantes de asilo y otros migrantes abrumaron a las autoridades de migración de Estados Unidos en la frontera sur con violaciones a los derechos humanos en los centros de detención.

Los críticos dicen que la medida no resuelve la falta de supervisión en esas instalaciones y genera confusión sobre por qué el gobierno de Donald Trump está expandiendo el espacio para detenciones mientras impulsa políticas para reducir las solicitudes de asilo.

Aseguran que la falta de supervisión les permitió a funcionarios poco preparados de la Patrulla Fronteriza instalar tiendas de campaña en un estacionamiento en El Paso el año pasado cuando enfrentaron un enorme flujo de migrantes, quienes fueron hacinados y tenían poca protección de los pronunciados cambios de temperatura del desierto.

El entonces jefe local de la Patrulla Fronteriza fue reasignado a Detroit luego de amplias críticas sobre las condiciones. La nueva instalación creada para albergue a corto plazo va a abrir seis meses después de que el flujo de migrantes disminuyó.

Se produce en momentos en que el gobierno virtualmente ha prohibido que las personas soliciten asilo, al enviarlas a Guatemala a solicitar protección allí, haciendo que las personas esperen en México hasta que se realicen audiencias en las cortes estadounidenses y haciendo acelerados exámenes de antecedentes, sin apenas oportunidad para que los migrantes consulten abogados.

Los oponentes dicen que el nuevo espacio no resuelve los problemas fundamentales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la agencia matriz de la Patrulla Fronteriza.

“Ante la ausencia de medidas robustas de supervisión y rendición de cuentas, incluyendo un acceso significativo a profesionales de salud y atención mental, las instalaciones de CBP no importa el nombre, seguirán siendo agujeros negros propicios para condiciones de maltrato”, dijo Shaw Drake, asesor de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en El Paso.

En mayo, agentes de la Patrulla Fronteriza en El Paso estaban procesando a grandes grupos de migrantes, incluyendo uno con más de mil personas, mayormente sin recursos federales adicionales. Los grupos de tal magnitud se volvieron infrecuentes para finales del año.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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