Sobre el pavimento caliente se encuentra el cadáver el cual quedó bocabajo, a unos metros un zapato negro y una motocicleta Italika  de color blanco con vivos rojos. El lugar: Guerrero, esquina con periférico.

“¡Hay!, pobre cristiano; mira como quedó”, dice una señora de la tercera edad a una jovencita, quien le dice: “vámonos abuela, no quiero vero esto”, mientras clava la mirada en un autobús del transporte urbano estacionado a unos metros del percance. La abuela no hace caso. Se acerca a un policía vial y pregunta: “¿Ese autobús lo atropelló?”. El agente asienta con la cabeza. “Ingrato”, dice la abuela, se persigna y se va tomada del brazo por su nieta.

El accidente ocurrió este jueves 20 de febrero, alrededor de las 11:30 de la mañana. Los testigos señalan que la víctima, montado sobre su motocicleta, se encontraba esperando el siga del semáforo cuando fue arrollado por un camión urbano de la empresa TUSUG con número económico B-251. El chofer abandonó la unidad metros adelante del percance, con dirección a la Volkswagen y se dio a la fuga.

El joven conductor de la motocicleta viste un pantalón gris y una playera negra; su identidad se desconoce, menos el lugar donde laboraba. Al parecer no llevaba puesto el casco, sino lo tenía en un brazo; su muerte fue rápida.

Mientras los policías viales acordonan el área, decenas de curiosos, bajo un frondoso árbol, observan la escena; la ciudad, en tanto, vive su ritmo normal.

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