La divulgación científica no es sólo informar sobre los hechos científicos, es la semilla que busca germinar en niños y jóvenes para que se dedique a las ciencias y la tecnología. Con más científicos tendremos más soluciones a problemas cotidianos, más proyectos científicos y por ende un mejor país y un planeta más sano

Hace 10 mil años terminó la última glaciación, el ser humano detuvo su largo andar para fundar la civilización, por fin permaneció sedentario tras 170 mil años de caminar. La contemplación de las estrellas le hizo conocer y medir los ciclos de las cosechas y las estaciones. Lo ayudó a prepararse para las temporadas de siembra, de resguardo en invierno y de lluvias. De no haber observado a las estrellas, no habría nacido la civilización.

Las primeras interpretaciones del Universo fueron humanas y mágicas, eran dioses los que se escondían tras los fenómenos naturales. Siglo tras siglo, la observación de la naturaleza fue conociendo el movimiento, los procesos químicos, la electricidad, las ondas electromagnéticas, las células. Hoy observamos a nuestro alrededor sin buscar interpretaciones mágicas invisibles, lo deriva en el desarrollo de la tecnología aprovechando los fenómenos naturales.

Gracias al avance de las ciencias, la sociedad se asienta en el desarrollo tecnológico. La ciencia es una actividad humana, no una opinión. Es la continua observación que nos ayuda a entender lo que sucede, más allá de nuestros deseos, lenguas o creencias. El Universo, al exterior de la Tierra y al interior de las moléculas, existe independiente de nosotros.

Al vivir en una civilización tecnológica, divulgar las ciencias se vuelve la más noble de las actividades, que busca perpetuar el avance científico en beneficio de la vida en nuestro planeta.

La divulgación de las ciencias no sólo es informar un hecho científico, es la semilla que busca germinar en los niños y jóvenes, busca que se dedique a las ciencias y la tecnología. Con más científicos tendremos más soluciones a problemas cotidianos, más proyectos científicos y por ende un mejor país y un planeta más sano. Los países que invierten más en ciencia son como resultado los más desarrollados.

La divulgación de la ciencia ayuda a mantenernos informados, conocer más de nuestro planeta nos ayuda a tomar mejores decisiones, nos lleva a evitar los panfletos antivacunas, que abren el camino mortal al regreso de enfermedades erradicadas o controladas.

A detener el avance de las mentiras como la teoría de la Tierra plana o las esterilizaciones por las aerolíneas comerciales. Nos ayuda entender que la selección ha existido desde el inicio de la civilización, la técnica de buscar mejores razas de perros, de caballos, de ganado y mejores frutos, es selección artificial, ahora se realiza a nivel genético intercambiando genes entre especies, con conocimiento de lo que sucede.

Es de temer que terraplanistas, antivacunas o antitransgénicos, lleguen a ocupar funciones públicas con derecho a la aprobación de nuevas leyes. Se pone en riesgo la civilización.

Como todas las actividades humanas, los primeros pasos conllevan tropiezos. Es la ciencia la que nos alerta de los caminos que resultaron dañinos y contaminantes y nos ayuda a buscar mejores y más sanos derroteros. Sin la ciencia, no habría alertas, estaríamos condenados.

La razonada contemplación del Universo nos muestra que desconocemos más de lo que pensábamos. Lo que observan nuestros telescopios, lo que captan nuestros radiotelescopios, lo que investigan los satélites espaciales, lo que recogen las sondas planetarias, las estrellas, las lejanas galaxias, los misteriosos cuásares, la gravedad y el tiempo, sólo es el 4.9 % del Universo y no lo conocemos todo; el 26.8 % está compuesto por la materia obscura, pronta a descubrirse, hasta donde entendemos y el resto, el 68.3 %, lo llena la energía obscura, de la que aún se busca una teoría plausible que nos lleve a comprenderla. El gran camino de la contemplación del Universo nos ha llevado a entender que conocemos menos de lo que creíamos.

National Geographic presenta una invaluable colección de conocimiento astronómico y científico en general. Un Paseo por el Cosmos, nos lleva desde el nacimiento del Universo hasta su final, nos habla del desarrollo de la materia, la aparición de las estrellas, de su agrupación en galaxias, del nacimiento de los planetas y la vida en la Tierra. Nos muestra el reino de los átomos, formados de quarks, leptones y bosones, las partículas elementales, hasta ser las piezas fundamentales de todo lo que existe en el Universo, de estrellas y galaxias. La posibilidad de viajar en el tiempo, la nanotecnología, cómo surgió la vida y otros temas de especial interés.

El grupo de expertos tras Un Paseo por el Cosmos nos asegura tener lo último en el conocimiento científico, de quienes están en la frontera del conocimiento y se pone al alcance de quien busca comprender mejor nuestro Universo.

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

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