Hace apenas un par de semanas parecía algo imposible, pero sorprendentemente los cinco miembros de Aerosmith han sido capaces de hacer las paces, olvidarse de demandas y volver a tocar juntos con Joey Kramer de vuelta en la batería.

Fue a mediados de enero cuando salieron a la luz los problemas en el seno del grupo después de que Kramer demandara al resto por no permitirle volver a su puesto para actuar en los Grammy una vez superadas las lesiones que le hicieron perderse un buen número de conciertos durante 2019.

Los otros cuatro argumentaban que Joey no estaba en forma para volver a tocarcon ellos en un evento tan importante -en el que además fueron homenajeados por toda su trayectoria de cincuenta años-, así que optaron por actuar con su habitual técnico de batería, tal y como han hecho siempre que el titular ha causado baja.

La situación parecía totalmente irreconciliable hasta el punto de que circuló un video en el que el equipo de seguridad de Aerosmith impedía a Joey entrar a un ensayo por orden expresa de los otros cuatro: el vocalista Steven Tyler, los guitarristas Joe Perry y Brad Whitford y el bajista Tom Hamilton.

Pero, contra todo pronóstico, en la noche de este lunes apareció en escena Joey Krammer recuperando su puesto en la residencia que la banda está haciendo desde hace tiempo en Las Vegas.

El show en el MGM Park Theater empezó como de costumbre con un breve video tras el cual aparecen los cinco músicos al fondo del escenario. Allí estaba Kramer, quien fue el primero en caminar hasta su puesto en la batería mientras le presentaba Steven Tyler en medio de una gran ovación: «En la batería, el señor Joey Kramer».

El batería tuvo que abandonar la actividad en la primavera de 2019 por lesiones en el hombro y en el pie; desde el primer momento fue reemplazado por su técnico de batería. Cuando quiso regresar, el resto consideró que primero tendría que hacer una audición para ver si estaba en buena forma, algo que Kramer consideró «humillante» y que le llevó a emprender acciones legales.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

Compartir

Dejar respuesta