Científicos de la Universidad de Warwick, y el British Antarctic Survey, han revelado que las tormentas solares golpean nuestro planeta con una frecuencia de 25 años; la información fue publicada en la revista Geophysical Research Letters.

Otro dato determinante que aportaron los expertos fue que cada tres años se producen eventos solares menos fuertes, pero que no por ello dejan de ser peligrosos. Por ello han catalogado estos dos tipos de tormentas; grandes tormentas magnéticas y súper tormentas (tormentas severas) y tormentas débiles.

Tormentas solares

Las tormentas solares son generadas por perturbaciones del Sol, el cual envía partículas a través del espacio hasta alcanzar la Tierra; al golpear la magnetósfera se crean estas tormentas.

Cuando se generan, las tormentas son tan poderosas que pueden provocar fallos en equipos electrónicos, de comunicación, redes eléctricas, satélites, radio, señales de GPS e incluso equipos de aviación.

La investigación

En la investigación se cotejaron datos históricos de los últimos 14 ciclos solares y los resultados desvelaron que en los últimos 150 años las tormentas espaciales“severas” se han manifestado en al menos 42 ocasiones, además que se detectaron 6 súper tormentas.

Dado que las súper tormentas son eventos raros, este tipo de investigaciones pretende estimar la probabilidad de incidencias y así proyectar una planificación del nivel de mitigación, el cual es necesario para proteger las infraestructuras críticas de los países.

La líder del equipo, Sandra Chapman, declaró que “esta investigación propone un nuevo método para abordar los datos históricos, para proporcionar una mejor imagen de la posibilidad de ocurrencia de súper tormentas y qué actividad es probable que veamos en el futuro”.

La súper tormenta

En 1859 tuvo lugar la mayor súper tormenta solar jamás registrada en la historia, conocida como Evento Carrington, la cual causó severas afectaciones en el servicio de telégrafos; si hoy se repitiera una tormenta de esta magnitud generaría afectaciones por billones de euros, señala la investigadora.

Por ello el énfasis en continuar con los estudios sobre las tormetas y de esta manera poder responder mejor a una situación excepcional, para así evitar al mayor las posibles afectaciones.

 Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México

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