Bajo el argumento de que «si es venganza entonces no es justicia», y alegando deficiencias en el proceso, Mariana Moguel, hija de Rosario Robles, anunció que la defensa que lleva el juicio de su madre ya analiza la ruta para presentar el caso ante organismos internacionales, afirmando que tocarán puertas de «manera muy fuerte y contundente».

En entrevista con Elisa Alanís para Milenio Televisión, Moguel afirmó que han pedido a la ONU que envié observadores a las audiencias de su madre, y que pronto acudirán a organismos como Amnistía Internacional y Human Right Watch para hallar la justicia que no han encontrado en México.

«Estamos trabajando en la ruta para escalar a los organismo internacionales, desde hace más de un mes presenté ante la ONU la posibilidad de que envíen observadores de la ONU a las audiencias de mi mamá.
«Como aquí en México, mi país que tanto amo, no hemos encontrado justicia, sin dudad vamos a tocar de manera muy fuerte y contundente las puertas de los organismos internacionales: Amnistía Internacional, Human Right Watch, la Comisión interamericana (de los Derechos Humanos), porque no puede ser que utilices las leyes y las instituciones para generar verdades aparentes».

Mariana Moguel enfatizó que el delito de «omisión», por el que se le acusa, no está catalogado como grave por lo que aseguró que su madre debe enfrentar su proceso desde su casa

Moguel dijo en el país hay un gran sistema de justicia pero este ha sido vulnerado, lo que ha llevado a su madre a estar en prisión.

«Esta gran lucha lo hago por mi madre, pero ahora en estas reuniones tengo mil compromisos más porque no sabes la cantidad de personas que se enfrentan a las deficiencias de este sistema, un gran sistema que justo defiende principios básicos: la presunción de inocencia, el debido proceso para que menos personas lleguen a la cárcel, es un gran sistema de justicia que desgraciadamente en la operatividad nos encontramos Ministerios Públicos que dicen que al dar entrevistas estamos amagando».

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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