El fabricante de software de notificaciones financieras, Latinia, es ya la corporación que más proyectos fintech ha fondeado en México y Latinoamérica, complementando su actividad como fabricante de software para entidades financieras, de acuerdo con el más reciente informe de Finnovista y Lendit Latín America Global Investor’s.

De acuerdo con el documento, a la fecha, Latinia ha realizado directamente como socio de la aceleradora Startupbootcamp, 45 inversiones a través de sus programas para startups fintech.

También otras ocho inversiones directas en compañías mexicanas o con operaciones en el país, Dapp para pagos, Facturedo de lending, Prestanómico, Flink, Tu Identidad, UALET y las de open banking, Prometeo y Belvo .

De acuerdo con Latinia, el invertir en desarrollos de tecnología está enfocado a que los bancos con los que trabajan exigen conocer cada vez más los desarrollos que existen en el mundo y poder tenerlos.

“Muchas veces nos preguntan, ¿por qué un fabricante de software como Latinia invierte en fintech? En nuestro caso varias razones nos han llevado a tomar esta decisión, siendo una de ellas que los bancos con los que trabajamos a menudo nos exigen ser algo más que un fabricante, quieren un partner: las entidades financieras quieren un compañero de conocimientos al que le puedan preguntar, ¿cuál es el mejor lender-as-a-service de Perú?, ¿o el neobanco con mejor pujanza de México?”, explicó Oriol Ros, director de desarrollo corporativo de Latinia.

De acuerdo con el informe, el sector fintech latinoamericano se ha convertido en un sector de inversión atractivo, teniendo como puntos de inflexión México y Brasil, impulsado por mercados masivos y desatendidos, profundizando el talento de los fundadores, modelos prometedores de startups y un aumento en las salidas notables.

La potencial complicidad tecnológica es otro de los aspectos que Latinia destaca para invertir en emprendimientos ligados a la industria financiera y tecnológica, pues la mayoría de las inversiones sonde negocio a negocio, se puede complementar la oferta.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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