FOTO: Alejandro Ortiz

Un grupo de 19 menores – niños y adolescentes de entre 6 y 15 años – fueron presentados como nuevos miembros de la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades comunitarias – Pueblos Fundadores (CRAC- PF), del poblado de Alcozacán, municipio de Chilapa de Álvarez, en Guerrero.

El fundador y coordinador de la CRAC- PF, Bernardino Sánchez Luna, informó que los niños se han adiestrado en el manejo de armas desde hace dos meses. Durante la presentación, los adolescentes mayores de 12 años, marcharon armados y realizaron demostraciones en el manejo de las escopetas que portaban.

«Les enseñamos a defenderse para que no sean levantados. A veces sus padres los mandan a cuidar y han intentado secuestrarlos. Hemos comprobado con los grupos delictivos de que si llevas armas, no se meten contigo», dijo.

17 de los niños son originarios de Ayehualtempa y dos más de Xochitempa, ambas comunidades del municipio. Tres de estos pequeños también son hijos de víctimas que han fallecido en el último año, debido a la confrontación que mantiene la Guardia Comunitaria de la CRAC, con «Los Ardillos».

Del municipio de Chilapa de Álvarez, eran originarios los 10 músicos indígenas asesinados el fin de semana pasado, presuntamente por dicho grupo delictivo que opera en la montaña y en la región centro de Guerrero.

Lo mismo pasa en Rincón de Chautla, y en otras 16 comunidades nahuas que pertenecen a la CRAC- PF, que viven en medio de una pugna desde hace 13 años.

Durante el último año, fueron asesinadas 20 personas y se reportan 12 desapariciones forzadas debido a la violencia y delincuencia en la zona, de acuerdo con recuentos periodísticos.

En esta comunidad nahua, también los niños y las mujeres llevan las huellas de los asesinatos, desapariciones y encarcelamientos de sus familiares y amigos varones.

Desde 2006, los niños y las mujeres cobraron un papel importante en la defensa de su pueblo, enclavado también en Chilapa, municipio con más muertos y desaparecidos después de Chilpancingo y Acapulco.

Antes los sucesos, las señoras alzaron la mano para ser entrenadas y accedieron que sus hijos recibieran entrenamiento para que sepan defenderse.

 

 Esta nota originalmente se publicó en WRadio

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