A unos meses de que comenzaran los devastadores incendios que provocaron graves daños en Australia y la muerte de más de mil millones de animales, el país soporta ahora fuertes tormentas de granizo en la costa oriental, mientras «apocalípticas» tormentas de polvo barren zonas afectadas por la sequía. Se trata de eventos extremos que conviven con los incendios que consumen partes del país desde septiembre, empeorados por el cambio climático.

Violentas tormentas de granizo  gigante se abatieron sobre la capital, Canberra el lunes. Los servicios de emergencia pidieron a la población que «retiren los vehículos que están estacionados en la calle y los alejen de los árboles y de los cables eléctricos».

El servicio meteorológico local pidió a los habitantes del sureste del Estado Nueva Gales del Sur, donde se encuentra Sídney, que estén preparados porque se avecinan las tormentas.

«Se prevén fuertes tormentas que pueden producir daños, vientos destructores, posiblemente gigantes tormentas de granizo y fuertes lluvias que pueden acarrear inundaciones en las próximas horas», advirtió la oficina.

En las Montañas Azules, un importante atractivo turístico, un joven de 16 años fue alcanzado por un rayo y otro de 24 años sufrió heridas cuando estaba apoyado en una barandilla metálica.

«Estas personas tienen mucha suerte de estar vivas», dijo el responsable del servicio de ambulancias de Nueva Gales del Sur, Greg Marshall, en un comunicado.

«Un centímetro más allá hubiera supuesto un impacto directo que podría haber sido fatal», añadió.

Ambos permanecen hospitalizados en condiciones estables.

Película apocalíptica

Imágenes impresiontantes tomadas durante el fin de semana en el occidente Nueva Gales del Sur muestran una impresionante tormenta de polvo que se dirige hacia ciudades del interior. Habitantes de la zona señalaban que se había vuelto de noche en medio del día.

«Estamos acostumbrados a las embestidas de estos eventos extremos que nos hacen cerrar ventanas y puertas antes de que lleguen las tormentas de polvo, pero esta era más espectacular que las típicas tormentas de polvo», dijo a la AFP Ashleigh Hull de la ciudad de Dubbo.

«Realmente fue una película apocalíptica, una enorme ola viniendo hacia nosotros, realmente impresionante. Simplemente hubiera deseado que en vez de polvo nos hubiera traído lluvias», agregó.

La sureña ciudad de Melbourne también se vio afectada por enormes tormentas de granizo en la tarde el domingo.

En Victoria, donde los incendios seguían activos, las fuertes lluvias eran bienvenidas en el norte, pero las autoridades advirtieron de eventuales peligros.

El primer ministro del Estado, Daniel Andrews, dijo que la lluvia significa «condiciones mucho más peligrosas» para los operarios de maquinaria pesada para entrar a zonas afectadas por los incendios, mientras los aludes de tierra complican los esfuerzos para abrir carreteras cerradas.

La lluvia supuso un respiro para muchos focos en la costa este, pero las autoridades siguen en máxima alerta, advirtiendo que a la estación de incendios todavía le quedan varias semanas.

Al gobierno conservador de Australia le llueven las críticas por su respuesta a los incendios y el cambio climático, que según los científicos, es una de las principales causas de la crisis.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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