MELBOURNE.

Mientras los incendios forestales siguen arrasando partes de Australia, la organización del primer Grand Slam de tenis explicó su recién desarrollada política de calidad del aire, que se basa en un análisis científico de algo llamado “clasificación de partículas finas”, pero también da a los árbitros del torneo el derecho a iniciar o detener juegos “a su absoluta discreción”.

Melbourne, la sede del primer gran torneo del año, es una de las ciudades con peor calidad de aire del mundo por el humo procedente de los incendios forestales.

El martes, la eslovena Dalila Jakupovic cayó al suelo de rodillas con un fuerte ataque de tos mientras competía, y australiano Bernard Tomic pidió asistencia médica por problemas para respirar.

Las mediciones de la calidad del aire se realizarán a lo largo de cada una de las jornadas, explicó el comunicado, y las condiciones se evaluarán en función de una escala del 1 al 5, siendo el 1 “buenas condiciones de juego” y el 5 un ambiente tan inadecuado que pararía la competición.

El texto dice además que: “En cualquier momento, el árbitro puede decidir suspender, mantener o reiniciar un juego de acuerdo con esta política y a su absoluta discreción, teniendo en cuenta el asesoramiento de expertos médicos en el lugar, visibilidad, pronóstico de cambios en las condiciones climáticas y cualquier otro factor considerado relevante para la evaluación general de la calidad del aire”.

En los tres estadios con cubierta retráctil, los partidos se pararán para cubrir el recinto y se reanudarán una vez que la calidad del aire en la cancha baje por debajo de 5.

Cuando un partido se reanude, los jugadores serán avisados con al menos 30 minutos de antelación antes de tener que regresar a la pista.

 Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

Compartir

Dejar respuesta