El artista Francisco Toledo era un amante de la gráfica, gustaba de experimentar y de trabajar incluso en la misma placa hasta lograr el resultado deseado, pues bien parte de esa técnica que el artista consideraba esencia se muestra en la ciudad de Oaxaca, en la exposición Pruebas de Estado, en el Taller Fernando Sandoval, espacio donde el creador trabajó la gráfica durante las últimas tres décadas.

El impresor Fernando Sandoval recuerda que cuando el maestro Toledo “comenzaba a trabajar no le tenía miedo a nada, agarraba la placa como si fuera el papel, la punta la utilizaba como si fuera el lápiz, empezaba a trabajar sobre la placa, cualquier técnica gráfica la trabajaba directo, nunca con un boceto, tomaba forma en la placa”.

Al referirse al proceso creativo del artista de origen juchiteco, explica que “en una placa quitaba, ponía y ésta iba cambiando, a veces ya estaba un dibujo muy bonito y resultaba ser que quitaba todo para volver a comenzar en la misma placa. Yo me preguntaba, como impresor, por qué lo hacía, pero después me daba cuenta que no era ambicioso, de alguna manera, en lo que se refiere al mercado no lo hacía por vender”.

Sandoval comparte que durante los años que trabajó con Toledo aprendió mucho de él, “sobre todo a no tenerle miedo a la técnica, a experimentar, en su obra se veía un resultado bueno, porque quitaba y raspaba, luego dibujaba encima y eso daba texturas fabulosas, muy exquisitas, unos grises increíbles”.

El Taller Fernando Sandoval, en su sala de exhibición muestra Pruebas de Estado de algunas gráficas que Toledo elaboró en dicho espacio, en las que se pueden apreciar los cambios que el artista hacía en una placa para llegar a una edición final, la mayoría de éstas en tirajes pequeños.

El impresor comenta que en el proceso del grabado algunas pruebas pudieron haber formado una edición, y continuar trabajando en una placa distinta y así tener más piezas gráficas, sin embargo, Toledo prefería seguir trabajando en la placa hasta lograr la pieza que quería.

“Realmente el maestro le tenía cariño a lo que es el grabado, no tenía sentido tener más obras o menos, y así tenía que ser”, detalla Sandoval.

A Toledo, indica, le interesaba mucho hacer la exposición de Pruebas de Estado para que se vean las pruebas del proceso hasta llegar a la obra, desde la primera línea, hasta colocar la última resina la placa va cambiando, aunque hay placas que no cambiaban mucho.

Toledo, explica, hacía muchas pruebas, incluso más de la edición, “hacíamos unas 30 copias y la edición era de 10, yo iba guardando las pruebas y muchas se rompieron, él gozaba romper las pruebas, a veces también se usaban el papel por el otro lado para no desperdiciar”.

En una entrevista de agosto de 2018 Francisco Toledo dijo que en las pruebas de estado de su obra gráfica el espectador puede ver “todas mis indecisiones, las búsquedas de color, la primera impresión del dibujo a pura línea, lo que se trabajaba aparte para hacer las manchas a color y así se darán cuenta que la edición definitiva muchas veces no tiene que ver con las pruebas que se presentan”.

Pruebas de Estado como su nombre lo indica, solamente muestra las pruebas antes de llegar a una edición final, detalla Sandoval

“La exposición no presenta el bon à tirer que es la que da validez para imprimir, porque lo que busca es darle importancia a las piezas anteriores”.

Aunque Sandoval comenzó su taller en 1988, fue en 1990 cuando Francisco Toledo comenzó a trabajar en su espacio, “ya conocía su obra, a él lo veía en la calle y le hablaba, le decía: ¡hey Toledo!. La gente me decía que por qué le hablaba de esa manera, por eso me cohibí mucho con él y cuando llegaba al taller, el ambiente era serio, era una manera respetuosa”.

Recuerda que “al principio todos estábamos muy tímidos, trabajábamos a puerta cerrada cuando estaba él, pero poco a poco lo fuimos conociendo, el día a día te hace conocer a la gente, a tener la confianza. Toledo era una persona muy normal, a veces les decía cada chiste a los impresores, porque en general siempre se sintió muy cómodo con la gente común y corriente, era barrio, pues”.

Sandoval refiere que durante el tiempo que trabajó con él, guardaba placas por dos o tres años, después las volvía a sacar, las comenzaba a trabajar y a veces las borraba o seguía sobre el mismo dibujo.

Una de las técnicas que más trabajaba era la punta seca, porque le facilitaba llevarse la placa a su casa y continuar trabajando, en los últimos años, contó el impresor, trabajaba en su casa y mandaba las placas al taller.

La exposición Pruebas de Estado puede admirarse en el Taller Fernando Sandoval que se ubica en Avenida Hidalgo 1212, en el Centro de Oaxaca.

 

Esta nota fue publicada originalmente en Milenio

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