El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López, pidió a nombre de los obispos de México que los delitos de acoso sexual al interior de la Iglesia no preescriban; es decir, que no obstante el tiempo que transcurra, los curas victimarios sean castigados por las autoridades competentes.

En el caso del sacerdote, Fernando Martínez, quien por años abuso de menores de edad en el Instituto Cumbres de Cancún, recordó que las acusaciones en su contra por los presuntos delitos cometidos ya han preescrito.

En conferencia de prensa se leyó un documento donde se afirma que en el clero diocesano “tenemos registrados 271 casos, hasta ahora por abusos sexual, más otros 155 procesos por otras faltas”.

En los últimos 10 años han sido investigados 426 sacerdotes “173 procesos, están todavía en curso, 253 han sido completados y 217 sacerdotes han sido dimitidos del orden clerical”.

Se les preguntó cuántos de esos casos ha presentado la CEM ante las autoridades competentes y su respuesta fue que la conferencia no pone a nadie “a disposición” de las autoridades competentes; “no somos policías, solo notificamos”. Aunque no dijeron cuántos de esos casos han sido notificados a las autoridades civiles.

Cabrera López, dijo que la relación de la CEN con los Legionarios de Cristo y con otras congregaciones es igual: son aprobadas por la Santa Sede. «Nuestra relación con ellos es una relación de iglesia, no queremos decir que todos son culpables, no queremos condenar a todos. Llevamos una relación fraterna con ellos; la fraternidad no significa que aprobemos lo que este mal”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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