MADRID.

El pasado ocho de enero una impactante noticia conmocionó a todo el mundo, especialmente a la Familia Real de Inglaterra. Los Duques de Sussex, o el Príncipe Harry y Meghan Markle, lanzaron un comunicado a nivel mundial para anunciar sus deseos de renunciar a su posición en la Familia Real: «Después de muchos meses de reflexión y discusiones internas, hemos decidido hacer una transición este año y empezar a dar un paso atrás hacia un nuevo puesto en esta institución. Nuestra intención es dejar de ser miembros ‘senior’ de la Familia Real y trabajar para ser independientes a nivel financiero mientras seguimos apoyando al completo a su Majestad la Reina. Con vuestro ánimo, particularmente en los últimos meses, nos sentimos preparados para hacer este ajuste. Ahora planeamos equilibrar nuestro tiempo entre Reino Unido y Norte América, continuando nuestro deber hacia la Reina, la Commonwealth y nuestros patrocinios», comenzaba diciendo el mensaje.

Un mensaje que revolucionó el gallinero al ser lanzado sin permiso. Tan solo unas horas después, la Reina Isabel II lanzaba un nuevo comunicado en el que anunciaba que por el momento las conversaciones estaban en una etapa temprana: «Entendemos su deseo de tomar un enfoque diferente pero esto son temas complicados y tomará su tiempo el organizarlos», explicaba. Con el paso de los días, mediante fuentes internas del Palacio Real, hemos podido saber que la Familia Real está dolida y decepcionada por la forma en que los Duques de Sussex han procedido con el comunicado.

Tanto parece ser el cabreo que el propio Príncipe Heredero, Carlos de Gales, ha hecho un nuevo comunicado al periódico británico The Times, esta vez mucho más duro y claro de entender: «El heredero al trono ha dejado claro que no va a emitir un cheque en blanco mientras su hijo y Meghan se embarcan en una nueva vida», un mensaje que no deja dudas, el Príncipe Carlos no está a favor de la decisión de su hijo.

Recordemos que el 95% de la financiación que reciben Meghan y Harry proviene de las cuentas personales del Príncipe Carlos a través del Ducado de Cornualles, siendo el 5% de los ingresos restantes pertenecientes a la Sovereign Grant, un porcentaje de dinero anual cedido por el gobierno del país para cubrir los gastos oficiales de la Familia Real. De ser real la amenaza del Príncipe de Gales, los Duques de Sussex deberían de buscar un método alternativo por el que seguir siendo patronos de las veinte causas de diversos tipos que han acogido a lo largo de los años como labores reales, a las que financian con dinero de la Corona.

En medio de la oleada de caos que han instaurados los Duques con su decisión, Meghan ha regresado a Canada, donde espera el pequeño Archie bajo los cuidados de la niñera personal del matrimonio y la estilista Jessica Mulroney, íntima amiga de Markle. Esto deja a Harry en el ojo del huracán, siendo el responsable de iniciar las negociaciones sobre su salida de la Familia Real.

 Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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