CIUDAD DE MÉXICO

Bien dicen que no hay que llegar primero si eres de aquellos que de verdad saben llegar, Kia ha llegado muy tar­de al segmento de las camio­netas subcompactas y para compensarlo lo ha hecho con un vehículo que viene bien armado, listo para luchar por un pedazo de un segmen­to en franco crecimiento, su nombre Seltos.

Su apelativo es lo de me­nos y realmente dice poco de los atributos con los que la marca surcoreana pretende abrirse paso, en un lugar don­de hay muchos clientes pero cada vez más opciones.

Nos parece relevante la forma en que ingenieros y di­señadores han mezclado los ingredientes, para que, tras ejecutar la receta, el pan es­ponje, se vea apetitoso y sepa realmente bueno.

Por fuera, la combinación de una serie de elementos ofrecen un look robusto en un pequeño vehículo de ape­nas 4.31 metros de largo y 1.8 de ancho, algo que no todas las camionetas de este tama­ño han podido lograr y que para la Seltos será un punto a su favor.

La integración de faros y calaveras LED, rines de alu­minio de 17 pulgadas, unas prominentes salidas dobles de escape (aunque son si­muladas), así como de un difusor en la parte posterior completan un look que en la versión GT Line nos pareció afortunado.

Y al abrir la puerta las co­sas van por el mismo te­nor, toda vez que si el puesto que te corresponde es el del conductor, la recepción co­rrerá a cargo de un enorme cuadro de instrumentos que intenta parecerse a la arro­gante propuesta digital de Mercedes-Benz, que une el tablero con el clúster de ins­trumentos, para integrar la computadora de viaje con el sistema de infoentreteni­miento en una misma y enor­me pieza que, si bien Kia no ha hecho de corrido, inten­ta ejecutar una atrevida pro­puesta echando mano de una enorme pantalla táctil de 10.2 pulgadas, desde la que se ma­nipula el sistema de audio y todos los controles de la ca­mioneta, y donde también se proyecta la imagen de la cá­mara de reversa con una muy buena calidad de proyección.

HABITABILIDAD. Seltos ofrece, además de un habitáculo espacioso y todas las amenidades tecnológicas y de confort para disfrutar un viaje, materiales y ensambles de buena calidad, perceptibles a la vista y al tacto, con diferentes texturas que lo hacen lucir elegante.

DESDE OTRO ÁNGULO Si te toca cualquier otro puesto, las cosas no serán tan sorprendentes pero sí habrá pequeñas sorpresas, como las luces integradas en las muy peculiares bocinas las cuales se iluminan al ritmo de la música en distintos colores, para hacer más entretenido el viaje.

Si pones atención, tanto por dentro como por fuera la Seltos integra detalles que no suelen verse en este segmen­to, por ejemplo un cargador por inducción, que la distin­guirán de sus competidoras, dándole algunos puntos extra.

SE MUEVE… TAN BIEN COMO SE VE

Sin embargo, el equipamien­to es sólo la cereza del pastel y, por fortuna, lo más inte­resante llega de la mano de la ingeniería y arquitectu­ra del vehículo, que estrena una plataforma desarrolla­da específicamente para las camionetas de Kia, con los respectivos privilegios que esto conlleva, como un ma­yor espacio y capaciad de carga así como un reducido peso, que le permite detener la báscula en sólo 1,470 kilo­gramos, que ayudan al motor 1.4 litros turbocargado a mo­verse con soltura.

Mientras la conducíamos, nos sorprendió la forma en que era posible modificar la puesta a punto del vehiculo, gracias a una perilla ubicada junto a la palanca de veloci­dades, pues la personalidad de la camioneta realmente cambia, y se vuelve más con­fortable cuando se elige el modo “normal” de conduc­ción o al girar la perilla hacia la banderita a cuadros se hace más dinámica.

La ecuación no estaría completa, ni sería tan buena, si la máquina no empujara con 179 libras-pie de torque, que en carretera son una ma­ravilla, sobre todo a la hora de ejecutar rebases.

Y aunque este tipo de ve­hículos están más orienta­dos para escenarios urbanos, cuando se encuentre la via libre o se salga a carretera será posible echar mano de 138 caballos de fuerza, que se administrarán a partir de una transmisión automática de doble embrague (DCT) de siete velocidades, que en nin­gún momento nos pareció ni lenta ni aburrida, sino todo lo contrario.

Cabe destacar que, si bien la Seltos no es un vehículo deportivo ni pretende serlo, además de algunos de ta­lles deportivos en su look, su mecánica sí la ubica por en­cima de la media de los pro­ductos que participan en este segmento, en gran parte gracias a su tren motriz que, además de una máquina de última generación turbo­cargada acoplada a una caja de doble embrague, ofrece asistencias electrónicas que garantizan no sólo una con­ducción más segura, sino además más divertida.

Sería injusto compa­rarla con las pequeñas camionetitas de algunas marcas de volumen que hoy enfocan su estrategia en producir vehículos accesi­bles para quienes no pueden comprarse una camione­ta más grande, pues la Sel­tos en todo caso será elegida por quienes, pudiéndo com­prarse un vehículo de ma­yores dimensiones, deciden apostar por algo compacto y versátil pero bien equipado, con una muy buena relación costo-beneficio.

 Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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