El proceso de fabricación artesanal de cerámica de estilo talaverano, es decir, la talavera, de Puebla y Tlaxcala, estados de la República Mexicana; así como el proceso de creación de la talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo de España, ingresaron la tarde del miércoles a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, pos sus siglas en inglés).

De acuerdo con la declaratoria de la organización, en las ciudades mexicanas de Puebla y Tlaxcala, así como en las localidades españolas de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, existen sendas comunidades de artesanos que fabrican con métodos tradicionales objetos de cerámica de estilo talaverano para usos domésticos, decorativos y arquitectónicos.

“Aunque las técnicas de la alfarería han evolucionado tanto en México como en España, en particular con la utilización de tornos eléctricos, los procedimientos de fabricación, decoración y esmaltado de este tipo de cerámica siguen siendo artesanales e idénticos a los practicados en el siglo XVI”, resalta.

Asimismo, la Unesco destaca que los conocimientos teóricos y prácticos relacionados con la talavera, elemento del patrimonio cultural vivo, abarcan la preparación de la arcilla, su modelación con un torno o un molde, la ornamentación de la pieza modelada, la preparación de los pigmentos y el esmalte y la cocción en el horno.

Los alfareros y ceramistas realizan todas las etapas de la fabricación y otros se especializan en algunas tareas específicas, agrega el documento del organismo especializado de las Naciones Unidas.

En su mayoría, las personas depositarias de los conocimientos relativos a esta fabricación artesanal, entre ellos, quienes trabajan en la extracción de la materia prima, en el procesamiento de los materiales, la decoración y las técnicas de cocción, son maestros alfareros y ceramistas que adquirieron sus competencias con el paso del tiempo y las transmiten de forma oral las nuevas generaciones, ya sea en sus talleres o en el seno de sus familias.

“Cada taller posee una identidad propia que se manifiesta en detalles específicos de los modelados, ornamentaciones, colores y esmaltes de las piezas. La fabricación de este tipo peculiar de cerámica es un símbolo identitario esencial en México y en España”.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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