CIUDAD DE MÉXICO

En el sexenio pasado, la obesidad aumentó 97 por ciento en los niños y 60 por ciento en los adolescentes más pobres del país, revela la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut 100k).

Se trata de los menores que viven en localidades con menos de 100 mil habitantes y que no recibieron ningún apoyo alimentario gubernamental entre 2012 y 2018.

El reporte publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) indica que en los escolares de 5 a 11 años casi, sin este tipo de ayuda, se duplicó la obesidad, al pasar de 15 por ciento en 2012 a 29.2 por ciento en 2018.

En tanto, en adolescentes de 12 a 19 años, este mal creció 60 por ciento; mientras que la obesidad abdominal, indicador de riesgo de diabetes, aumentó 10 por ciento en adultos con inseguridad alimentaria.

Aunque la encuesta detecta que la prevalencia de obesidad es mayor entre quienes no fueron beneficiarios por apoyos alimentarios, advierte que dichos programas son insuficientes, pues sólo se otorgan a 4 de cada 10 hogares carentes de acceso a la alimentación.

La obesidad es más frecuente en las poblaciones en condiciones de vulnerabilidad por la coexistencia de factores como desempleo, alta disponibilidad de alimentos con bajo contenido nutricional, bajo nivel de seguridad alimentaria y menor acceso a servicios de salud», señala el análisis.

La Ensanut 100K señala también que la vacunación cubrió sólo a la mitad de los niños más pobres; uno de cada seis menores de cinco años sufre desnutrición crónica y uno de cada cuatro anemia. Estas prevalencias son mayores entre la población indígena.

Además, la maternidad adolescente pasó del 9 por ciento en 2012 a 15.4 por ciento en 2018 en jóvenes de las localidades con menos de 100 mil habitantes.

Estos datos reflejan que en México prevalecen profundas desigualdades en salud y nutrición y que se requieren políticas sanitarias focalizadas en la población con menor ingreso económico, sobre todo, en los hogares indígenas y en los niños, advirtió Juan Rivera, director del INSP.

«Tenemos que redoblar esfuerzos en estas localidades. Hemos fallado en todo este periodo en reducir riesgos en adolescentes», indicó.

Explicó que los problemas que persisten en los menores de cinco años, como la desnutrición y la anemia ya no deberían existir en el país, pues muestran deficiencias en los servicios de protección, promoción y atención de la salud.

«Ojalá que estos datos generen preocupación, indignación, rabia y acciones de política pública para que, ojalá, dentro de pocos años, podamos hacer una presentación en donde veamos reducciones en la inequidad en salud en el país», afirmó.

A decir de Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición, estos resultados significan que en México no se ha podido enfrentar el problema de la mala alimentación, pues se destrozó el sistema alimentario local y sustentable.

«Seguimos haciendo mal las cosas, no hemos podido enfrentar de manera integral el problema porque, al mismo tiempo que hay desnutrición, en las mismas familias hay obesidad», lamentó.

«Hemos creado un sistema de salud con inequidad que no previene, no atiende el daño y no destina los recursos suficientes».

 

Esta nota originalmente se publicó en El Imparcial de Sonora

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