XALAPA.

Integrantes de los Colectivos Madres en Búsqueda Coatzacoalcos y Belén González exigieron frenar la remodelación del Servicio Médico Forense en el panteón Jardín de Coatzacoalcos para que sea investigada la presunta incineración de cuerpos a un costado del inmueble.

Los colectivos presumen que los cadáveres que estaban en el interior del Semefo, y que supuestamente fueron despresurizados para la remodelación, en realidad habrían sido incinerados, violando así los procedimientos establecidos en la Ley Orgánica de la Fiscalía General.

Señalaron que la Fiscalía Regional se deslindó de estas prácticas y acusó al ayuntamiento de Coatzacoalcos de realizar la exhumación y calcinación de cuerpos para poder habilitar más espacios en el camposanto; principalmente en tumbas que están abandonadas.

“Tienen tanta prisa en entregar el inmueble (Semefo) que pareciera que están ocultando algo, pues los trabajos de remodelación no se han detenido, pese a que hay una carpeta de investigación y prácticamente se trata de una escena del crimen”, aseguró Lenit Enríquez, del Colectivo Madres en Búsqueda Coatzacoalcos.

En respuesta, la Fiscalía General anunció en un comunicado que permitirá que continúen las búsquedas en el panteón, alrededor del inmueble, con el acompañamiento de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).

De este modo, dan un plazo hasta el próximo lunes, una vez que haya terminado la exploración, para que continúe la remodelación del inmueble.

Un día antes, los colectivos tomaron las instalaciones y denunciaron que, tras encontrar restos incinerados, continuaron los recorridos y localizaron objetos y ropa de personas asesinadas, los cuales no fueron embalados en la cadena de custodia o entregadas a los familiares de las víctimas.

En entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio, Belén González, integrante del Colectivo de desaparecidos del sur de Veracruz, denunció que por la remodelación del Semefo se han trasladado cuerpos a Las Choapas, en donde ya constataron que hay 23 cadáveres, sin embargo, están ubicados en un cuarto pequeño sin refrigeración, lo que dificulta aún más su identificación.

Acusó también que las autoridades estatales y locales se han deslindado de la incineración de cuerpos y culpan a los responsables del panteón.

Buscan restos en pozo

Un pozo que en principio sería para la extracción de agua sirvió como una fosa clandestina en donde hay un número no determinado de cadáveres que podrían haber sido depositados desde 2012 hasta 2016 o 2017, aseguró Marcela Zurita Rosas, quien encabeza el Colectivo Madres Luna.

Sin recursos, las integrantes del colectivo se han dedicado a escarbar con picos y palas, pero la profundidad forzosamente requiere maquinaria.

El pozo es profundo, de 180 metros, los cuerpos están detectados a partir de los 40 metros de profundidad.

Marcela Zurita explica que para meter los cuerpos “utilizaron un tubo de metal que dejaron ahí, porque iba a ser utilizado para extraer agua para hacerla potable y distribuirla en las comunidades aledañas, pero no encontraron agua”.

“Entonces dejaron ese tubo ahí y pues le dejaron la mesa puesta a la delincuencia”, dijo.

Subraya que ese pozo no es una fosa común y corriente, como otras que han encontrado en esa región, que escarban y a los dos metros encuentran cuerpos; para ésta requieren de maquinaria.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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