CIUDAD DE MÉXICO

Mientras el narcotraficante Rafael Caro Quintero purgaba una condena de 40 años de prisión, su círculo íntimo de familiares y amigos crearon una red empresarial legalmente constituida de al menos 30 compañías.

Todos los negocios, abiertos en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, fueron dedicados al sector inmobiliario, de distribución de combustible, explotación minera, concesionaria de autos nuevos y usados, servicio en casetas telefónicas, restaurantes, moda y calzado, hasta productos de belleza y spa.

Los negocios fueron creados con la participación de 25 miembros de confianza del otrora líder del extinto «Cártel de Guadalajara», actualmente prófugo de la justicia, y su círculo más íntimo, entre ellos 15 socios y 10 integrantes de su familia, de los que destacan una esposa, cuatro hijos, un yerno, una nuera y sus consuegros, además de una pareja.

Extraoficialmente, se sabe que el capo, de 67 años, oriundo de Sinaloa, llegó a acumular una fortuna de casi 500 millones de dólares.

Caro Quintero fue arrestado en San José, Costa Rica, el 4 de abril de 1985, acusado del asesinato del integrante de la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) estadounidense, Enrique «Kiki» Camarena, y por otros delitos. Por ello, ingresó a la lista de los 10 más buscados por el gobierno de Estados Unidos.

Esta nota fue publicada en El Imparcial de Sonora

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