La exposición más emblemática del artista oaxaqueño Alejandro Santiago (1964-2013) está bajo el resguardo de su esposa, Zoila López y a la vista de todo aquel que recorra la extensa geografía donde reposan las piezas al aire libre, como testimonio de que incluso si las personas se van de su tierra, permanecen en la memoria de la comunidad.

2501 Migrantes refiere a una estremecedora cuenta: 2 mil 500 pobladores que dejaron San Pedro Teococuilco durante los años que el artista vivió en el extranjero, más uno, el anónimo migrante que siempre se está yendo de esa pequeña comunidad zapoteca, de donde es originario Alejandro Santiago.

Las 2501 piezas se encuentran en el rancho El Zopilote de Santiago Suchilquitongo, en Oaxaca, donde el escultor tenía su taller y donde durante una década, trabajó con artesanos de la localidad para crear las obras, «que están regadas por los cerros, acostadas, de pie, encima de una colina y las que no alcanzaron a fundirse por la muerte prematura de Alejandro, se quedaron guardadas en la bodega donde está el horno», describe la fotógrafa Gretta Hernádez, autora de las imágenes del catálogo que se presentó ayer en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Parte de estas piezas se exhiben actualmente en San Ildefonso y en el Cementerio Hollywood Forever de Los Ángeles, en dos muestras organizadas en el marco de la celebración del 30 aniversario del Centro de Investigaciones Sobre América del Norte de la UNAM.

«Son figuras antropomorfas de tamaño real, que él creó para volver a poblar su comunidad con la gente que se fue», relata la fotógrafa y escritora, quien al llegar a la sierra oaxaqueña, retrató el entorno y tuvo una idea para ilustrar el catálogo. «Tomé una pieza, que bautizamos como el migrantito y le hicimos el recorrido de un migrante antes de partir de su tierra: lo llevamos a la casa donde nació Alejandro, al atrio de la iglesia, al panteón, lo paseamos por el pueblo y tuvimos tanta suerte que hasta cruzamos por un río, emulando lo que podría haber sido el cruce por el Bravo», relata.

«Son piezas muy poderosas, tengo entendido que Alejandro Santiago captó los rasgos de la gente que conocía y aunque son figuras antropomorfas, ahí están las caras desfiguradas, algunas tienen un rostro en la espalda, porque el migrante siempre está mirando hacia lo que deja atrás; mujeres embarazadas, niñas, así como es la migración, todo tipo de personas se va. Estoy entre la fascinación de la estética de la obra y el asombro de imaginar que eso que yo estoy fotografiando en barro, en alguna parte del mundo tiene una historia real», concluye la artista.

Descomponiendo la estructura social, ya no sólo es la economía, es la violencia, la falta de seguridad y la migración se ha vuelto más compleja. Ahora que la tenemos en la puerta de nuestro país, donde me parece lamentable que no existan políticas públicas bien maduras y bien instaladas considerando que somos no solamente un país expulsor, sino que por nuestras tierras pasan migrantes de todo el mundo, me parece muy lamentable que no hay un proyecto que pueda ayudarles por lo menos en el libre tránsito, ahora que se han endurecido las políticas migratorias en EU pues este tema de la migración me es muy sensible y me da mucha impotencia saber que no puedo hacer nada.

Se presentará una selección de 501 piezas de este conjunto escultórico, resultado de la reflexión del artista plástico oaxaqueño Alejandro Santiago en torno al proceso migratorio contemporáneo

La exhibición estará acompañada del documental Reencuentros: 2501 Migrantes de Yolanda Cruz (Petate Films, 2008)

La instalación 2501 Migrantes se presentó en su totalidad en el año 2007 en el Fórum Internacional de las Culturas en Monterrey

La inauguración de 2501 Migrantes se realizó el martes 6 de noviembre en el Anfiteatro Simón Bolívar (Justo Sierra 16, Centro Histórico de la Ciudad de México) y esta muestra estará abierta al público hasta el 8 de marzo de 2020, de martes a domingo en un horario de 10:00 a 18:00 h.

Esta nota fue publicada en El Sol de México

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