Los enfrentamientos entre partidarios del ex presidente Evo Morales y opositores en las afueras de las principales ciudades de Bolivia ya ocasionaban escasez de gasolina y alimentos este lunes, lo que está presionando al gobierno interino de Jeanine Áñez en su intento por abrir un diálogo para poner fin a cuatro semanas de convulsión social y política tras las polémicas elecciones en la nación andina.

Los alimentos y gasolina empiezan a escasear en Bolivia, tanto a las bajas ventas como la dificultad para transportarlas al resto del páis. (AP)

Los principales mercados y puestos de alimentos lucían cerrados en La Paz, y ello comienza a preocupar a los comerciantes y consumidores. En tanto, las autoridades enfrentaban problemas para reabastecer de gasolina a la ciudad debido a los bloqueos carreteros.

“Esto es demasiado, Evo nos ha dejado. ¿Dónde está? Él ya debería pedir que esto se pacifique. Yo ya no tengo para pagar mi alquiler. ¿De qué voy a vivir?”, se quejó Ana Gonzáles, una vendedora de verduras, que cerró su puesto callejero porque ya no tenía qué ofrecer.

La Paz es la principal afectada por el desabastecimiento desde hace cuatro días, cuando se recrudecieron los enfrentamientos entre los seguidores de Morales y las fuerzas de seguridad. La escasez también golpea a la ciudad oriental de Santa Cruz, considerada el motor agroindustrial del país.

El ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, dijo a la televisora local ATB que estaban tratando de reabastecer a la ciudad de La Paz con un convoy, pero que se les está complicando por el bloqueo y unas zanjas que abrieron los manifestantes en la ruta.

Las gasolineras no pueden recibir combustible debido a los bloqueos realizados por simpatizantes de Evo Morales. (AP)

“Estamos intentando llevar un convoy de gasolina y gas”, aseguró, y señaló que no pueden acordar un diálogo con los manifestantes porque, según él, ellos no plantean una exigencia clara.

La planta del energético en la vecina ciudad de La Paz estaba rodeada de lugareños que han levantado barricadas para exigir el retorno de Morales, quien se encuentra asilado en México, y presionar para que renuncie la autoproclamada presidenta interina.

“Hasta que ella se vaya no vamos a levantar el bloqueo”, dijo María, una joven que prefirió no dar su apellido y que llevaba puesto un tapabocas.

En Santa Cruz, productores denunciaron que las frutas y verduras se estaban pudriendo debido a que los bloqueos han impedido que los camiones abastezcan los mercados.

Por la tarde, en la localidad de Sacaba, en la región central de Cochabamba, cocaleros afines a Morales se enfrentaron con piedras a la policía, que intentó dispersarlos con gases lacrimógenos. Sacaba fue eco tras la muerte de manifestantes a manos de las fuerzas armadas.

Hasta el momento las protestas han dejado al menos 23 muertos y más de 700 heridos, según el Defensor del Pueblo. El Ministerio Público informó el lunes que los impactos fueron efectuados con armas largas que no son de uso oficial. Algunos analistas consideran que esto podría formar parte de una maniobra de los seguidores de Morales para presionar y desestabilizar al gobierno transitorio.

“Es un plan que viene apoyado por Venezuela y también Cuba, y muestra (que lo que) realmente quiere hacer es perjudicar el diálogo para pacificar el país”, aseguró Alberto Bonadona, profesor de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz.

Por su parte, la iglesia católica exhortó el lunes a que se depongan las actitudes violentas y que todas las partes en conflicto, junto con el enviado de la ONU, se reunieran para un diálogo en la jornada, al tiempo que continuaban las marchas de campesinos en La Paz y otras ciudades a favor del retorno de Morales y en contra de Áñez.

El ex candidato y ex presidente Carlos Mesa informó que asistiría al diálogo para promover que se convoque a elecciones lo más pronto posible. A otros bolivianos les comienza a preocupar la escasez de los alimentos y el incremento de los precios de los pocos que estaban a la venta.

Evo Morales cumple una semana de haber llegado a México por asilo político, sin embargo, las protestas no han disminuido. (AP)

«Una mujer campesina esperaba sentada a clientes rodeada por varios sacos de cebollas en La Paz. Están “al doble de caro”, se quejó Guillermina Chura, en relación a los productos que se vendían en La Paz. “¿Qué le vamos a dar a nuestras familias si esto continúa así?”

La muerte de nueve cocaleros el viernes ha sido uno de los momentos más álgidos de la crisis, y puso en entredicho la exhortación a la paz que formuló Áñez, quien también se comprometió a convocar a nuevas elecciones en tres meses.

Áñez suspendió sus actividades el lunes en la región amazónica de Beni, informó el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, quien denunció, sin presentar pruebas, que sospechaban de un posible intento de asesinato contra ella.

Tras las muertes los cocaleros le dieron un ultimátum a Áñez para que renuncie y se replieguen las fuerzas de seguridad que les impiden ingresar a Cochabamba en el centro del país.

La crisis estalló al día siguiente de las cuestionadas elecciones del 20 de octubre. Primero surgieron protestas en contra de Morales, al que acusaron de montar un fraude electoral para reelegirse a un cuarto mandato. Tras la renuncia del mandatario el 10 de noviembre por presiones de la policía y el ejército, y que radica en el exilio desde México, ahora son sus seguidores los que están en las calles.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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