En el cuarto día de afectaciones en los sistemas informáticos de Pemex tras el ataque cibernético del domingo, las operaciones en pozos terrestres y en mar continúan, sin embargo, la petrolera se coordina con formatos en papel, radios, teléfonos personales, y llevan registro en tiempo real en hojas de cálculo.

De acuerdo con proveedores consultados, las actividades de extracción continúan a un ritmo normal, “más que nada antes te daban las órdenes digital, ahorita es manual”, dijo una fuente con proyectos en campos terrestres en Veracruz y Tabasco.

En el caso de los trabajos en pozos marinos ha sido un poco más complicado, pero la operación no se ha detenido.

“Los seguimientos en tiempo real están suspendidos en Ciudad del Carmen (Campeche). Todo está siendo coordinado por radio  y celular. La logística marina para abordar, enviar y recibir materiales o personal se está haciendo a mano en formatos de Excel”, dijo una persona que opera equipos en la Sonda de Campeche.

Para Adrián Calcaneo, de IHS Markit, preocupa la desinformación en torno al caso, puesto que al momento no ha sido posible saber con certeza el alcance del daño a la petrolera, sin mencionar que al prolongarse la afectación, se incrementa el riesgo de afectar los procesos operativos de la petrolera.

“No sabemos si hay un riesgo operativo, en qué áreas se ha afectado, si va a afectar en la gestión de Pemex”, dijo el experto.

Agregó, “hay poca claridad, se les está vigilando la producción de crudo, el procesamiento de las refinerías, hay metas muy concretas”.

Este jueves por la tarde, Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, aseguró que el ataque estaba “totalmente controlado, sin consecuencias”, que se comenzaron las investigaciones para determinar el origen de la agresión, y que no descartaban que el ataque se haya originado desde el interior de Pemex.

Sin embargo, ni Pemex ni Durazo dieron detalles sobre en qué momento la operación de la petrolera volvería a la normalidad.

Esta nota originalmente se publicó en El Financiero

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