Con el voto en contra del PAN y la abstención del PRI, el pleno del Senado aprobó en lo general la desaparición del Seguro Popular para crear el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) con el que se pretende atender a 71 millones de mexicanos que no tienen acceso al sistema de salud del IMSSS o el ISSSTE, con un modelo administrativo similar al de esas instituciones.

Con la presencia de los padres de niños con cáncer en el pleno, el Senado discutió y aprobó en lo general con 67 votos a favor, 22 en contra y 14 abstenciones la minuta enviada por la Cámara de Diputados.

Durante el debate, la oposición alertó que la federación centraliza los servicios de salud y designará a los secretarios en los estados, que tendrán un papel subordinado, violando el pacto federal; además de que no queda claro cómo se dispondrá de 40 mil millones de pesos del Fondo de Gastos Catastróficos que el año pasado ascendía a 92 mil millones.

Mientras que Morena, en voz de los senadores Miguel Ángel Navarro, Américo Villarreal y Ana Lilia Rivera, sostuvo que se trata de un nuevo modelo de salud con cobertura universal y gratuita, que permitirá dar a los mexicanos afiliados no solo los servicios, sino los medicamentos gratuitos.

Desde la tribuna, el morenista Américo Villareral sostuvo que esta reforma contiene un articulado transitorio que permitirá garantizar que en la migración del Seguro Popular a Insabi, todos los mexicanos afiliados cuenten con el servicio y medicamentos que tiene ahora.

La morenista y presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos, Ana Lilia Rivera, expuso que la creación del Insabi significa la creación de un modelo de salud que garantizará el acceso oportuno de calidad y equitativo de la población a los servicios de salud, ya que el anterior se concentró principalmente en financiar la enfermedad.

A su vez, el también morenista Navarro Quintero expuso que el Seguro Popular debilitó la rectoría del Estado en materia de salud porque se fragmentó, al potenciar la autonomía de los sistemas estatales “permitiéndose la presencia cada vez mayor del sector privado como proveedor de servicios”.

En su turno, el emecista Samuel García y las priistas Claudia Anaya y Silvana Beltrones rechazaron el centralismo que implica la reforma y se inconformaron con la centralización que generarán los convenios que propone la reforma, a fin de que estados y federación puedan implementar este nuevo servicio en los estados.

Beltrones exigió aclarar en qué se gastarán los 40 mil millones de pesos y pidió no tocarlo, mientras que Anaya advirtió que el Insabi nace con un problema serio de incertidumbre, porque no se sabe cuál será el destino de los trabajadores estatales y cuál es la proporción con que contribuirán los estados, porque el nuevo instituto requerirá para operar los convenios con los recursos del ramo 12, el 33 y una proporción del recurso estatal.

“Lo que se quiere es un modelo como el del IMSS en los estados”, señaló Anaya.

Al fijar la posición del PAN, la senadora Martha Márquez criticó la propuesta y luego de lograr que el pleno le autorizara meter a las galerías de invitados en el pleno a nueve padres de niños con cáncer al pleno, en el momento de hablar en tribuna se le quebró la voz.

La queretana se quejó de la insensibilidad del Senado para no cambiarle ni una coma al dictamen, aunque reconoció que en los “Considerandos” se incluyeron propuestas de los padres de niños enfermos.

Ante el sollozo de la senadora, integrantes de Morena hacían muecas. “No importa que se burlen de mí”, replicó Márquez, quien rebasó el límite de tiempo para hablar en la tribuna.

La morenista Margarita Valdez replicó que Morena no utiliza a los niños con cáncer como otros partidos y defendió la creación del Insabi, al afirmar que no habrá más corrupción de farmacéuticas con los gobiernos estatales.

Con información de Angélica Mercado

 

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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