CIUDAD DE MÉXICO.

Para Big Bird, Beto, Conde Contar, Elmo, Enrique, El monstruo comegalletas, Grover, Kermit y Twiddlebugs pareciera que el tiempo no ha pasado por ellos. Su figura y peluche sigue exactamente igual que hace medio siglo cuando aparecieron en la televisión en la primera transmisión de Sesame Street y parece que no tienen la intención de parar.

Los personajes de Sesame Street —conocida en México como Plaza Sésamo— hicieron su debut en la televisión estadunidense el 10 de noviembre de 1969, convirtiéndose en parte de un proyecto pionero en el que la televisión ayudaría a los niños a aprender contenido educativo. Y desde entonces varias generaciones han aprendido el abecedario o a contar gracias a este programa que hoy en día alcanza a más de 120 millones de niños alrededor del mundo.

El impacto de Sesame Street en la cultura norteamericana no es un secreto ya que los actuales empresarios son sólo algunos de los niños que crecieron con los personajes del programa y esto se refleja en que empresas de entretenimiento y moda han decidido celebrar los 50 años.

Hace 50 años, la actriz y comediante Carol Burnett apareció en la primera transmisión de un programa de televisión estrafalario que incluía a un montón de títeres peludos. La actriz y comediante venía después de un segmento animado de una bruja llamada Wanda, que incluía muchas palabras que empezaban con “w”.

El programa se llamaba Sesame Street y Burnett, al igual que muchos niños, quedó de inmediato enganchada a él. Volvió como invitada en múltiples ocasiones, para mostrarle al público de niños en edad preescolar dónde estaba la nariz y cómo besar a un patito de plástico.

«Era una gran admiradora. Habría hecho cualquier cosa que me pidieran. Me encantaba estar expuesta a toda esa bondad y humor”, dijo Burnett.

Ese primer episodio de Sesame Street en el otoño de 1969 era un momento turbulento en Estados Unidos, sacudido por la Guerra de Vietnam y el asesinato del Dr. Martin Luther King, acontecido un año antes. Los medios de comunicación, al igual que hoy, atravesaban cambios y disrupción.

Newt Minow, el encargado de la Comisión Federal de Comunicaciones de ese entonces, dijo célebremente que la televisión se estaba convirtiendo en “un gran terreno baldío” en el que había mucho contenido, pero no necesariamente de calidad.

Entonces llegaron Joan Ganz Cooney y Lloyd Morrisett, creadores del programa, que trabajaron con el sicólogo de desarrollo de la Universidad de Harvard Gerald Lesser para crear el enfoque de aprendi zaje único del show, junto con Jim Henson, quien se encargó de crear a los peludos personajes.

«No se trataba de si los niños estaban aprendiendo de la televisión, sino de qué estaban aprendiendo de la televisión. Si podían aprovechar ese poder para enseñarles el alfabeto y los números en vez de las palabras de los comerciales de cerveza, quizá podría hacerse una diferencia”, dijo Steve Youngwood, director operativo de Sesame Workshop.

El programa fue diseñado por especialistas en educación y sicólogos infantiles con una meta: ayudar a los estudiantes de escasos recursos y pertenecientes a minorías, de entre dos y cinco años de edad, a superar algunas de las deficiencias que podrían tener al entrar a la primaría, pues desde hacía mucho los sociólogos habían detectado que los niños blancos y de las clases sociales más altas solían llegar mejor preparados.

No fue un accidente que el programa se desarrollara en una calle urbana con un elenco multicultural. La diversidad y la inclusión siempre fueron parte del programa. Monstruos, humanos y animales vivían juntos en armonía.

«Plaza Sésamo es la prueba de que un programa con alto rating o que es la sensación del momento no es necesariamente el que tendrá un impacto más duradero. Por su brillante diseño y audiencia infantil en desarrollo bien definida, ha tenido un impacto positivo en generaciones de público joven que cualquier otro en los últimos 50 años”, dijo a USA Today Tim Brooks, historiador de televisión.

Con el paso de los años, Sesame Street se convirtió en el primer programa infantil en tener personas con síndrome de Down, ha tenido títeres con VIH, en adopción, niños invitados en sillas de ruedas, además de lidiar con temas como padres que están en prisión, las personas sin hogar, los derechos de la mujer, las familias militares e incluso niñas que cantan sobre amar su cabello.

El programa presentó al personaje bilingüe de Rosita —la primera títere latina— en 1991. Julia, un títere de 4 años con autismo, fue presentada en 2017, y este año se ha dado ayuda a niños cuyos padres tienen adicciones o están en recuperación. El programa es tan importante, que PETA pidió recientemente la creación de una marioneta vegana.

«Somos un espejo de la sociedad a pesar de que hablamos de pájaros, gallinas y monstruos”, dijo Matt Vogel, el titiritero que interpreta a Big Bird y al Conde, y que creció viendo Sesame Street.

Cuando el actor Will Lee, que interpretó al tendero Mr. Hooper, falleció en 1982, el programa habló de la muerte a los niños. Cuando Big Bird perdió su nido por un huracán, la comunidad reconstruyó su casa. Para ayudar a niños afectados por los ataques terroristas del 11 de septiembre, Elmo quedó traumatizado por un incendio en la tienda de Hooper, pero le explicaron que los bomberos estaban ahí para ayudarlo.

Pero no todos adoran el programa. Hay quienes critican que se den fondos federales a una organización no lucrativa que genera millones de dólares licenciando los derechos de sus personajes para loncheras, juguetes, pañales e incluso comerciales de una compañía de seguros.

Antes de cada temporada, los educadores y los creadores se preparan para modificar el contenido de acuerdo con las teorías más avanzadas. Antes, por ejemplo, las historias se dividían en segmentos porque en ese entonces se creía que los niños no podrían seguir una historia larga. Resulta que ese no es el caso, y ahora Sesame Street presenta historias de 10 minutos.

Sesame Workshop también ha cambiado los episodios de una hora a 30 minutos, y en la actualidad el programa se graba en 4K, pues los creadores saben que la mayoría de los niños los ven en tabletas y celulares.

La música siempre ha sido una parte importante del programa y su canción Rubber Duckie llegó al puesto 16 de las listas de popularidad de Billboard en 1970. Sing, que se estrenó en el programa, llegó aún más alto, al tercer puesto de Billboard en 1973, cuando los Carpenters la grabaron.

Para celebrar su medio siglo de vida, además de ropa de colección, el parque de diversiones Sea World en Orlando, Florida, tendrá este fin de semana una serie de actividades.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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