Pese a que existe “evidencia contundente de los beneficios de la inmunización como una de las intervenciones sanitarias más exitosas y rentables conocidas hasta ahora”, algunas personas optan por no vacunar a sus hijas e hijos debido a la desinformación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Uno de los mitos que han afectado las percepciones sobre las vacunas es que causan autismo. “Un estudio de 1998 planteó la posible relación entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo, pero posteriormente se demostró que era fraudulento y tenía sesgos”, afirmó la organización. Pese a eso, es una idea que siguen teniendo algunos grupos.

Ante esto han brotado de nuevo males que estaban casi erradicados, como el sarampión y la poliomielitis. Además, ha disminuido la tasa de inmunización de la población mundial, sobre todo en países europeos, pese a que solo entre 2010 y 2015 la OMS estimó que la vacunación previno unas 10 millones de muertes.

Otra de las dudas es que no son seguras. Sin embargo, la OMS explicó que las vacunas aprobadas se someten a pruebas rigurosas “durante las fases de ensayos clínicos y siguen siendo evaluadas regularmente una vez comercializadas”. Por otro lado, aseguró que los efectos derivados de males prevenibles por vacunación pueden ser muy graves. “Por ejemplo, la poliomielitis puede causar parálisis”.

Si bien el “saneamiento y agua salubre son insuficientes para detener enfermedades”, la vacunación es necesaria, ya que el mundo está cada vez más interconectado y el contagio es mayor, alertó.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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