Ya está todo listo para que la Ciudad de México sea conquistada por la experiencia Van Gogh Alive, que se inaugurará el 20 de febrero del 2020 en la plaza del Monumento a la Madre.

Se trata de una experiencia multisensorial que ocurre dentro de una carpa donde las obras del pintor neerlandés cobran vida, mediante proyecciones en alta definición y sonido envolvente, así como aromas que te hacen estar dentro de una obra viviente.

Esta muestra es un éxito mundial y se ha expuesto en ciudades como Madrid, Florencia, Málaga, Atenas, Lisboa, Dubái, Milán y Roma entre otras.

Van Gogh Alive contempla la proyección de tres mil obras en paredes, pisos y techos, en un recorrido que tiene duración de 45 a 50 minutos; se espera que más de mil personas acudan a esta muestra.

La experiencia será acompañada de un repertorio acústico clásico y durante diversos momentos se percibirán fragancias como lavanda fresca, salvia silvestre o suaves perfumes de limón, que evocan los lugares que inspiraron a Van Gogh.

¿Quién era Van Gogh?

Vincent van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Groot-Zundert de Holanda. El hijo de un pastor, criado en una atmósfera religiosa y refinada, Vincent era muy emocional y no tenía confianza en sí mismo.

Entre 1860 y 1880, cuando decidió finalmente ser artista, Van Gogh había tenido dos amores inadecuados y infelices y había trabajado sin éxito como empleado en una librería, vendedor de arte, y predicador en Le Borinage (una región aburrida de minera en Bélgica), donde fue despedido por “exceso de celo.”

Se quedó en Bélgica a estudiar el arte, dedicado para dar felicidad creando belleza. Las obras de este período temprano en Holanda son pinturas de género muy iluminadas y de tonos sombríos de las que la más famosa es Los comedores de papas (1885). En ese año Van Gogh fue a Antwerp donde descubrió las obras de Rubens y compró muchos grabados japoneses.

En 1886 fue a París para unirse con su hermano Theo, el director de la Galería de Goupil. En París, Van Gogh estudió con Cormon, conoció inevitablemente a Pissarro, Monet, y Gauguin, y empezó a dar más luz a su paleta muy oscura y pintar en las brochadas cortas de los impresionistas. Su temperamento nervioso le hizo un compañero difícil y las discusiones que duraron toda la noche, en combinación con pintando todo el día, afectaron a su salud.

Decidió ir al sur de Arles donde tuvo la esperanza de abrir una escuela de arte con sus amigos. Gauguin hizo el viaje a Arles pero el resultado fue un desastre. En el fin de 1888, después de un incidente, Gauguin tuvo que salir de Arles. Van Gogh le persiguió con una cuchilla y fue parado por Gauguin, pero se cortó una parte de su propia oreja. La vida de Van Gogh empezó a alternar entre los ataques de locura y la lucidez. Van Gogh fue enviado al manicomio en Saint-Rémy para su tratamiento.

En mayo de 1890, sentía mucho mejor y fue a vivir en Auvers-su-Oise bajo el ojo atento de Doctor Gachet. Murio dos meses después cuando se disparó a sí mismo “por el bien de todo.”

Esta nota originalmente se publicó en Heraldo de México

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