Errores de cálculo y falta de una revisión independiente fueron las «probables causas» del desplome en 2018 de un puente peatonal en construcción en Miami que ocasionó la muerte de seis personas que fueron aplastadas en sus vehículos, señaló este martes la Junta Nacional de Seguridad de Transporte (NTSB, en inglés).

«Los errores en el diseño del puente, la inadecuada revisión de los pares y el deficiente juicio de ingeniería condujeron al colapso del puente», manifestó Robert Sumwalt, presidente de la NTSB.

Durante una audiencia pública, la agencia federal lamentó además el «fallo» de las constructoras, el Departamento de Transporte de Florida (FDOT) y la Universidad Internacional de Florida (FIU) de no cerrar al tráfico la vía sobre la que se construía el puente para «resguardar la seguridad pública».

El colapso del viaducto, construido mediante el método de «construcción acelerada» y que buscaba conectar FIU con el suburbio de Sweetwater, dejó además heridas a otras diez personas.

La NTSB criticó este martes los fallos de cálculo de carga y capacidad por parte de las constructoras FIGG Bridge Engineers, Inc. y Munilla Construction Management (MCM), pero también las deficiencia a la hora de las verificaciones por parte de las consultoras independientes.

A los errores de FIGG sobre los agrietamientos anticipados en la estructuras, se sumó la «inadecuada revisión» por parte del Grupo Louis Berger, que no detectó los errores de cálculo de FIGG en su diseño.

Además señaló que la firma independiente Louis Berger «no estaba calificada por el Departamento de Transporte de Florida para realizar una revisión por pares independiente», y dijo que esa agencia estatal «debería haber verificado las calificaciones de Louis Berger».

«El fallo de todas las partes interesadas de reconocer y actuar sobre la amenaza a la seguridad pública presentada por la importante tensión observada en la estructura del puente antes del colapso, condujo a la trágica pérdida de vidas en este accidente evitable», manifestó Sumwalt.

«El rango de estrés prematuro que mostró el concreto fue una clara evidencia de que la estructura estaba avanzando hacia la falla y debería haber alertado a FIGG y MCM sobre el origen de la tensión», precisó la NTSB.

Las primeras investigaciones revelaron que uno de los ingenieros de la firma encargada del diseño, FIGG Bridge Design, alertó por mensaje de voz a un empleado del Departamento de Transporte de Florida (FDT) de la existencia de una grieta en la plataforma poco antes de que se hundiera.

Pero en el mensaje, el experto dijo que, aunque «obviamente» habría que hacer «algunas reparaciones», esto no comprometía la integridad estructural del puente peatonal de 950 toneladas de peso y 174 pies de largo (53 metros).

El derrumbe del puente, ocurrido en marzo de 2018 a plena luz del día, impactó totalmente o parcialmente a ocho vehículos, siete de los cuales estaban ocupados.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

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