Una estatua del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, fue derribada en una localidad de la Amazonía boliviana y la cabeza acabó frente a la casa del alcalde afín al oficialista Movimiento Al Socialismo, en las protestas por un supuesto fraude electoral en el país.

Unas 400 personas en Riberalta, en el departamento amazónico de Beni, derribaron de madrugada la efigie en una plaza durante las protestas por una supuesta manipulación en el conteo de votos de las elecciones del pasado domingo.

La gente se reunió en la noche en una plaza donde estaba el monumento a Hugo Chávez desde 2013, cerca de una de las principales avenidas de la localidad.

Los cientos de personas intentaron derribar la efigie de unos tres metros con sogas, pero al ver que no se movía, utilizaron distintas herramientas, como picos en la base del monumento, contó el periodista local Joe Cortez.

Luego de unas horas de trabajo cortando la base de la efigie lograron derribarla en la madrugada, según dijo Cortez.

Los manifestantes hicieron caer la efigie de Hugo Chávez que falleció en marzo de 2013 que mantenía muy buenas relaciones con el presidente boliviano, Evo Morales.

Tras hacer caer la efigie, aplaudieron y continuaron cortando la cabeza del monumento.

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Luego de lograr decapitar la efigie del fallecido mandatario venezolano, llegaron en motocicletas hasta la casa del alcalde de Riberalta, Omar Núñez, del oficialista Movimiento al Socialismo, y la dejaron en su puerta como forma de protesta, manifestó a Efe el periodista local Pablo Solano.

Las manifestaciones continúan en Riberalta y la cabeza de la efigie aún estaba esta tarde, hora local, en el pórtico del alcalde de ese municipio boliviano, según Cortez.

La difusión repentina este lunes por parte del órgano electoral de un recuento provisional preliminar, no oficial, que daba a Morales la victoria en primera vuelta, pese a que el domingo se había detenido cuando apuntaba a una segunda ronda con el opositor Carlos Mesa, provocó protestas violentas en el país.

El recuento continúa en La Paz, donde el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia instaló en un céntrico hotel la base para contabilizar los votos, en medio de protestas en el exterior.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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