Diarrea con sangre, escurrimientos nasales y hemorragias son los síntomas de la peste porcina africana, enfermedad que aunque no se transmite al humano, es mortal para el ganado, puesto que no hay vacunas para su prevención ni tampoco un tratamiento, por lo que el sacrificio es la única solución.

Aun cuando México y el resto del continente americano están libres de este padecimiento, de llegar a territorio nacional, la peste porcina africana generaría pérdidas de 128 mil millones de pesos para la industria porcícola, además de poner en riesgo más de un millón de empleos directos e indirectos, según estimaciones de la Organización de Porcicultores del País (Oporpa).

Frente a este peligro, autoridades encabezadas por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), productores y especialistas implementan medidas, como inspecciones en puertos y aeropuertos para evitar el ingreso de este padecimiento al país en algún producto contaminado.

Enrique Gómez, director general de la Oporpa, comentó a EL UNIVERSAL que la carne de cerdo es el segundo producto cárnico más consumido en el país con 18.1 kilos por persona al año, sólo por debajo del pollo (30 kilos por persona).

Destacó que el valor de la producción porcícola es de 64 mil millones de pesos; además, México es el noveno productor de esta carne.

Gómez Sánchez detalló que de 2018 a lo que va de este año se han registrado brotes en 20 países de Europa, Asia y África, por lo que resaltó la importancia de mantener la vigilancia en las entradas al país, así como de reaccionar de manera rápida ante la presencia de síntomas sospechosos en el ganado porcino.

Comentó que esta enfermedad generaría un grave impacto para la industria porcícola mexicana, ya que se alteraría toda la cadena que la compone; sin embargo, pidió no especular sobre los efectos al mercado y al precio de este cárnico.

Características. Roberto Navarro, director de la Comisión México-Estados Unidos para la prevención de la fiebre aftosa y otras enfermedades tóxicas de los animales (CPA), explicó que la peste porcina es una enfermedad viral, cuyos síntomas son parecidos al ébola, al presentarse en los animales infectados diarrea con sangre y hemorragias, aunque algunos ejemplares mueren sin presentar ningún síntoma.

“Así como en el humano existe el ébola, la peste porcina es una fiebre hemorrágica para la que no hay vacuna. Los animales pueden morir de repente sin ningún síntoma. [La enfermedad] provoca diarreas con sangre y escurrimientos nasales: una persona que pise eso puede contaminar su ropa”, enfatizó.

Los signos aparecen entre el cuarto y quinto día tras ser infectados y mueren dos o tres días después.

Navarro López precisó que la forma de contagio se produce por contacto directo con cerdos infectados, por ingesta de restos contaminados o de productos cárnicos porcinos infectados no procesados.

Algunos procesos de transformación, agregó, no destruyen el virus, el cual puede transmitirse a los animales sensibles por la picadura de moscas y garrapatas, o a través de locales, vehículos, equipos o prendas contaminados.

Explicó que esta enfermedad se conoce desde principios del siglo XXI, la cual surgió en África, principalmente en cerdos salvajes y en jabalíes, pero al mezclarse con los domésticos, estos se contagiaron.

El director de la comisión recordó que en los años 60 esta enfermedad llegó a América en países como Brasil, Cuba y República Dominicana, donde sólo quedó 10% de la población de cerdos. En México este padecimiento no ha llegado.

“El problema es que reingresó a Europa y después el año pasado se fue a China, país productor número uno a nivel mundial, que representa 56% de la producción de los porcinos”, dijo Navarro López.

Resaltó que los países a los que ha llegado la peste porcina han tenido consecuencias “catastróficas”, al provocar la muerte de gran parte de su ganado.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que en Asia se han perdido 5 millones de cerdos; en México, se estima que la población de este animal es de 17 millones de cabezas.

“Si nosotros detectamos la enfermedad, tenemos que sacrificar a los animales enfermos y que hayan estado en contacto. Se deben de eliminar de manera muy especial, con fosas o con incineración”, apuntó.

El país, zona libre. Francisco Javier Trujillo, director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), destacó que en diciembre pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Acuerdo por el que se declara al territorio de México como zona libre de peste porcina africana.

Del 24 al 26 de septiembre se hizo un megasimulacro, el cual fue una simulación realizada de manera simultánea en Chiapas, Guanajuato, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora y Yucatán.

En este ejercicio se puso en práctica el Dispositivo Nacional de Emergencia en Salud Animal (Dinesa) y se ejecutaron las acciones para controlar y erradicar la enfermedad, adaptadas a varios escenarios.

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

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