Ciudad de México. El Premio Nobel de Literatura 2019, Peter Handke es considerado uno de los dramaturgos más polémicos y experimentales, luego de Bertolt Brecht, cuyas obras han llamado la atención para ser puestas en escena por creadores como Peter Brook y Eugenio Barba.

Reconocido hace 5 años con el Premio Internacional Ibsen de Teatro en el 2014, Peter Handke se desarrolló como dramaturgo cuando Alemania se encontraba todavía dividida por el Muro de Berlín.

En ese entonces había dos autores particularmente relevantes: en Alemania Oriental se encontraba Herneir Müller, con su teatro documental, y en Alemania Occidental, Handke, con su teatro posdramático y experimentación lingüística.

Autor de más de 18 obras de teatro, entre las que se encuentran Insultos al público (1966) y Kaspar (1968), como dramaturgo se distingue “por su experimentación lingüística y estructural”, comentó a La Jornada, el creador escénico mexicano Gilberto Guerrero, director de la compañía Perro Teatro y ex director de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT).

Para darse una idea de la relevancia dramatúrgica se encuentra Insultos al público, explicó Guerrero.

“Dice Handke en el apartado de los indicaciones de esa obra: cuando el público está entrando a la sala, el telón está abajo y se escuchan ruidos de que están trabajando, como si se estuviera terminando de hacer el montaje.

“Entonces Handke apunta: cuando se levanta el telón el escenario está vacío. Los actores van saliendo y se ponen en primera fila. Y empiezan a decir algo como: usted ha pagado por ver una obra de teatro, pero no vamos hacer una obra de teatro; es más, nosotros no somos personajes de una obra de teatro, somos actores, éste no es un vestuario, ésta es nuestra ropa que usamos cotidianamente. Ustedes estarán creyendo que les tomamos el pelo, pero no.

“La verdad es que ustedes han pagado por algo que no va a suceder; así que sí quieren regresen a la taquilla por la devolución de su dinero, porque no vamos hacer una obra de teatro, aquí no hay cuarta pared. Igual les da vergüenza regresar a la taquilla, porque piensa qué algo va a suceder, pero en realidad nada va a ocurrir, cuando ésto acabe, igual vamos ir a cenar y quizá ahí nos encontremos”.

De acuerdo con Gilberto Guerrero, en Insultando al público, Handke “ va más allá de una propuesta brechtiana, no hay una identificación con los personajes, porque no hay personajes. Handke cuestiona el hecho de haber ido al teatro, pero de haber ido a qué, ya que no hay propiamente una obra”. En Insultando al púbico, Handke “cuestiona el hecho cultural”

En Kaspar (1968), basada en un hecho histórico, puesta en escena por Peter Brook y en México por Gilberto Guerrero, “es una visión crítica del capitalismo, que luego conoceríamos como globalización, es un pretexto para hablar de como la sociedad ‘civiliza’ a una persona y como se reproduce un cierto orden económico y valores morales, a partir del lenguaje”.

Esta nota originalmente se publicó en La Jornada

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