Es posible parecer feliz y al mismo tiempo padecer depresión, alertan especialistas, al enfatizar que en México, se está presentando un fenómeno denominado “Depresión sonriente”, la cual, si no es atendida, puede terminar en un suicidio.

Dicho término ya es empleado por la OMS, que lo describe como una depresión con síntomas que dificultan su diagnóstico, porque no corresponden a lo que, tradicionalmente, se sabe de la enfermedad.

En entrevista para Excélsior, Mary Carmen Torres, instructora del curso de psicoeducación de Familia a Familia de Voz Pro Salud Mental Ciudad de México, señaló que cuando observamos que una persona está en depresión, inmediatamente pensamos en dolor y tristeza, pero en el caso de la “depresión sonriente”, es exactamente lo contrario.

Se trata, incluso, de una depresión más peligrosa, ya que no muestra señales que evidencien su presencia, por lo que, generalmente la familia y los amigos no se dan cuenta del problema y por tanto, no brindan apoyo, al pensar que no es necesario.

“Cuando existe una depresión sonriente, las personas, como lo indica el término, se mantienen sonrientes, como si de verdad estuvieran muy felices. Están muy activas la mayor parte del tiempo, algunas incluso llevan una vida funcional, pero en realidad es una actitud para ocultar los problemas que le aquejan”, explicó.

En el  Día Mundial de la Salud Mental,  que se conmemora este 10 de octubre, bajo el lema “Prevención del Suicidio: Promoviendo la Salud Mental”, Voz Pro Salud Mental CDMX, señaló que la ”depresión sonriente”, se origina porque la mayoría de las personas buscan cumplir con la expectativa social de “ser o mostrarse feliz” todo el tiempo.  Lo cual, hace difícil  mostrar  tristeza o dolor, ya que estas actitudes,  se pueden llegar a ver como un signo de “debilidad y se enmascaran con una supuesta felicidad.

Al no identificar los síntomas, no se busca tratamiento psiquiátrico, por lo que pueden pasar hasta 15 años, para que un paciente con depresión detecte su enfermedad.

Por lo tanto, la psicoeducadora, Mary Carmen Torres,  señaló que es importante alertar a las familias sobre la “depresión sonriente” porque si no se atiende, esta enfermedad puede  terminar en suicidio,  situación que en mayor medida, está afectando a los jóvenes.

Para Excélsior, la Presidenta de Voz Pro Salud Mental, Gabriela Cámara, alertó sobre las diferencias entre la depresión y la “depresión sonriente”.

“DEPRESIÓN SONRIENTE” 

-La persona  enmascara sus emociones.
-Presenta una expansión de la alegría de manera exagerada.
-No quiere preocupar a su familia o defraudar su imagen ante los demás.
-Actúa como si todo estuviera perfecto y demuestra felicidad, se esfuerza por mostrar que en ella todo va bien.
-Muestra dependencia emocional hacia una persona y necesidad muy grande de aceptación
-Pone excusas para no ir a eventos sociales
-Generalmente, afecta a personas que tienen altas expectativas respecto a su imagen ante la familia y sociedad.

DEPRESIÓN 

-La persona no tiene energía de hacer nada, se siente triste, baja su rendimiento diario y se nota en su trabajo o en bajas calificaciones  en la escuela.
– Habla de pensamientos catastróficos, que no hay solución, que todo está mal. Es pesimista.
-Presenta cambios en el apetito, en su  peso y en su sueño.
-Llora sin motivo aparente.
-Experimenta  baja autoestima, pérdida de interés o placer en hacer cosas que antes sí le producían.

FOCOS ROJOS

Independientemente del tipo de depresión que se padezca -los seres queridos, los amigos y la familia- deben saber escuchar.
Si parece que todo va bien, hay que poner atención -sin juzgar- en los comentarios o referencias de sentimientos de tristeza o desesperanza.
Se recomienda, invitar a la persona a  hablar más de esos sentimientos,  no creer que solo se le pasará, apoyarla para buscar atención especializada, que prevenga pensamientos suicidas.

DATOS DUROS

-La Organización Mundial de la Salud, pronostica que para el año 2020, la depresión será la primera causa de discapacidad en países en vías de desarrollo, como México.

-La Asociación Iberoamericana de Neurociencias y Psiquiatría afirma que en México por cada 100 mil habitantes, se presentan 9 suicidios en jóvenes, entre 15 a 29 años de edad.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

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