Una historia de amor tóxica, convulsa y devastadora. Así calificó Juan Villoro la puesta en escena “La Guerra Fría”, que presenta en el Museo Tamayo.

En entrevista con Yuriria Sierra para Imagen Noticias, el escritor detalló que la obra se desarrolla en el Berlín dividido de la guerra fría donde una pareja de mexicanos se busca así misma.

«Estas son personas que tratan de vivir de otra manera, pero encuentran su propia toxicidad en drogas y en la droga más dura de todas: el amor”.

Para Villoro, los muros van más allá de las divisiones geopolíticas o la construcción de los mismos. Es un tema que sigue presente en pleno siglo XXI.

«También entre las personas y muchas veces dentro de ti mismo y no haces la paz contigo mismo”

“La Guerra Fría” recurre a la música de Lou Reed y al talento del compositor Alejandro Preisser, así como a la obra plástica de Alejandro Cruzvillegas para mostrar la rebeldía salvaje del amor.

«Estamos tratando de explorar a través de un ensamblaje de música, video, performance, texto, tratar de ver cómo es la trastienda, la tramoya, el backstage de la creación artística que muchas veces esto pasa por quebrantos, por heridas, por grandes azotes amorosos y de esa pérdida, de ese amor no correspondido, de ese amor correspondido a medias surgen la música”, explicó.

La tragedia postmoderna de las relaciones se plasma en los personajes representados por Mariana Gajá y Mauricio Issac.

«Es incómoda porque para empezar no es un teatro, tenemos unas tablas donde se sienta la gente, somos ocupas de un museo y luego es incómodo lo que ocurre. Es una obra bien punk, es una obra estrujante, pero que pone en juego una historia de amor”, agregó.

“La Guerra Fría” se presenta los sábados y domingos en la Sala 4 del Museo Rufino.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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