La estrategia de la petrolera en fertilizantes requiere de los polémicos complejos adquiridos por el exdirector de la empresa Emilio Lozoya, y de los gasoductos en litigios internacionales.
Esta declinación afecta con mayor fuerza a la petroquímica, que siempre se encuentra en el último escalón de prioridad para la distribución de gas natural de Pemex. La empresa prioriza antes su uso para la producción de crudo, y luego para la refinación, explica Adrián Calcaneo, director de midstream y líquidos para la consultora IHS Markit.
La anterior administración de Pemex gastó cerca de 760 millones de dólares (mdd) entre la compra y las inversiones para revivir la planta adquirida a Altos Hornos de México (AHMSA), además de 755 mdd en la compra y saneamiento de Fertinal. Este año, la petrolera inyectará 181 millones de pesos (mdp) para rehabilitar tres de las plantas del complejo de Cosoleacaque, además de 207 mdp para rehabilitar el almacenaje en la planta de Pajaritos, según datos de su reporte anual de 2018.
La compañía quiere elevar la producción de este complejo que paró casi la mita del año pasado y sólo produjo 151,000 de toneladas de amoniaco. La meta es llevar su uso a 420,000 toneladas este año, 793,000 en 2020, 1.08 millones en 2021, y 1.32 millones en 2022, según datos de su plan de negocios.
Todas estas inversiones y estrategias no resuelven el problema de origen que descarriló el plan original del gobierno anterior y que sólo se ha agravado con el paso de los años: la insuficiencia del gas natural.
Pemex apostaba a que parte de esta escasez pudiera compensarse con la puesta en marcha del gasoducto marino que conecta al sur de Texas con Tuxpan, y la primera fase de al reconfiguración de la compresora en Cempoala, Veracruz.
“Con este escenario operativo, se lograría alcanzar la presión requerida por el Complejo Cosoleacaque para la producción de amoniaco de 894 libras por pulgada cuadrada”, explicó Pemex en una respuesta a una investigación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), publicada en su primer informe de la Cuenta Pública 2018.
La entrada en operación del ducto marino iba a permitir a Pemex ya sea a destinar menos gas natural hacia el centro del país, o incluso, a beneficiarse del gas natural seco para alimentar a su planta en Cosoloacaque, dice Guerrero.
“Van a hacer llegar gas natural a la zona de Veracruz donde está la infraestructura para producir amoniaco”, coincide Adrián Duhalt, investigador en el Instituto Baker de la Universidad de Rice.
Pero la disputa que enfrenta ahora a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) contra las firmas Transcanada y IEnova, por algunas de las cláusulas del contrato que se firmó desde la administración anterior, han frenado la entrada en operación del ducto.
El Gobierno y Pemex también esperan que su plan para reactivar la producción petrolera en el corto plazo los apoye en el aumento de suministro de gas natural, debido a que la mayor parte de la extracción de esta molécula se da justo en la explotación de los campos de petróleo, aunque los aumentos más significantes no se darán hasta 2021 y 2022.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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