Para fabricantes y comerciantes del país, la llegada del gigante sueco representa retos de competencia, aunque con ciertas ventajas
Jalisco es el estado con mayor número de productores de muebles y aglomera el 85% de la producción nacional. Y ahí es a donde IKEA llegó primero. En la entidad, la empresa trabaja con ocho fabricantes, mientras que el resto del sector se alista para la siguiente ronda de reclutamiento, explica Abelardo Arreola, presidente de la Asociación de Fabricantes de Muebles de Jalisco (Afamjal).
“Es una oportunidad de piso de ventas importante en la Ciudad de México y también de negocios, siempre y cuando lleguemos a conseguir el tamaño para aprovechar esas oportunidades”, señala Arreola. Ahora, las empresas son medianas y pequeñas y no cuentan con las certificaciones, capacidad productiva y capacitación para proveer a un cliente de este tamaño, reconoce.
A esto se suma que los fabricantes ya surten a empresas locales. Entre las mayores mueblerías del país se encuentran marcas como Pergo, D’europe, Grand Home o Troncoso, además de tiendas departamentales y marcas de venta en línea como GAIA y Alameda, entre otras. Comenzar a producir para IKEA supondría conflicto de interés para fabricantes que ya lo hacen para algunas empresas las mexicanas.
Marcas como GAIA o Alameda nacieron del boom por el diseño de interiores que despertó hace algunos años en el país. Es posible que inicialmente haya un desajuste en el mercado, en contra de este tipo de empresas, pero la llegada de IKEA podría beneficiarles en el largo plazo.
Juan Carlos Velásquez, director general de Alameda ve beneficios en el futuro próximo con la llegada de IKEA. La compañía vende muebles importados y algunos producidos localmente por productores de diferentes zonas del país, algunos de ellos de diseño único, por lo que no ven una competencia directa con la firma sueca.
“En el corto plazo sí se va a mover un poco el mercado. Lo vemos como una amenaza, pero no directa, porque nuestro consumidor no tiene el poder económico del de IKEA. Estamos un poquito más arriba, son consumidores que compran muebles con una vida promedio de 9 a 10 años y los de IKEA son de 5 o 6 años. Aunque en algunas categorías sí compartiremos consumidores”, señala el directivo.
Para otra mueblería escandinava, BoConcept, la llegada de IKEA significa tener mayor presencia de diseño de la región en el país y con ello un mayor interés. La marca tiene 10 tiendas en México, siete de ellas dentro del segmento de muebles de lujo accesible, explica Carlos Salamonovitz, director general de BoConcept en México. La intención no es abrir tiendas de forma masiva, sino atraer consumidores por medio de sus diseños y experiencia de compra. “Vemos como el mercado mexicano está ávido de seguir las nuevas tendencias y ver lo que sucede afuera en el mundo y eso se ha reflejado en el diseño”, dice.
El interés de los mexicanos por el diseño también llega a los muebles y en este sentido IKEA es embajador del diseño nórdico. “Es maravilloso que llegue otra marca a penetrar el mercado mexicano, permite reconocer y presentar al mundo lo que es el diseño escandinavo. Vemos con enorme beneficio esto”, explica.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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