Una exposición que busca cambiar la visión sobre la industria de la moda, el feminismo, la forma de los cuerpos y el racismo en el mundo.

Franz Mayer era un coleccionista de momentos. Hay imágenes que regaló al mundo y a México, que hoy siguen dialogando en el edificio virreinal que resguarda su legado. Al entrar a la sala principal del museo, uno puede ver retratos que Vogue ha dispuesto para celebrar sus primeros 20 años en México. De manera inesperada el visitante se encuentra de frente con el retrato de Yalitza Aparicio, quien posa como lo hiciera Frida Khalo en alguna de sus pinturas famosas.

Aparicio mantiene una mirada digna, sin caer en la arrogancia, con actitud relajada que deja ver a una mujer valiente y orgullosa de sus raíces. A simple vista, parece que no oculta nada o eso se percibe de aquel retrato. Este encuadre forma parte de una serie de fotos para la revista de alta costura y moda más influyente del mundo, que por primera vez en décadas, pone a una mujer indígena como su portada principal.

Expo de Vogue en el Franz Mayer: platicamos con la curadora de la muestra

Debbie Smith realizó la curaduría de la muestra “Vogue: like a painting”, inspirada por su relación con México, los retratos de Graciela Iturbide y la obra de Frida Kahlo, respectivamente. Frente a la fuente dispuesta en el patio principal del museo, Smith nos platicó que lleva viviendo 25 años en Madrid, donde se dedica de tiempo completo a curar proyectos de libros y exhibiciones, además de llevar la dirección creativa en publicaciones de lujo.

Sobre la muestra, narra lo siguiente: “En esta exposición hay dos lecturas. Por un lado está todo lo que sucede en entorno a Yalitza. Para mí, esta portada es una de las más importantes en Vogue durante las últimas décadas, ya que pienso que las mexicanas tienen una belleza increíble y una de mis fotografías preferidas de siempre es Graciela Iturbide”, expone Smith.

La curadora cuenta que tenía 19 años cuando conoció la obra de Iturbide, misma que le impactó poderosamente: “Así que cuando vi la foto de Yalitza, estaba muy feliz… ella, destaca en la selección porque transmite un poder y elegancia innatos, es como un retrato de Frida Kahlo, transmite la vibra de todo lo que es Like a Painting”.

Con esa misma emoción que mana de sus labios al hablar sobre la actriz oaxaqueña Debbie, cuenta la historia que hay en cada fotografía que seleccionó y la referencia del arte que dispone cada una de ellas.

“Hay muchas maneras de leerla, pero la selección surgió de manera orgánica, viendo el material”, afirma. “Se trata de la mujer en retrospectiva, la mujer sola, y luego en la segunda parte de la exposición… es como ver a la mujer hacia fuera. Casi todas las fotos fueron tomadas en palacios, con ropa de alta costura; es como se presentaba la mujer presentada en la sociedad”, explica la curadora.

Algunos vestidos posan frente a los cuadros, que en realidad son fotos tomadas con técnicas de luz y encuadre artísticos. De eso no hay duda.

“En la tercera parte de “Like a painting”, los paisajes muestran a la mujer y su relación con la naturaleza, es expansiva. Al final tenemos fotos más surrealistas, se abre aún más. Esa es mi visión, ver la historia de la fotografía y las mujeres, y hasta Yalitza. Hay un recorrido en la moda, en el arte, en la sociedad que uno puede apreciar en la exhibición”.

Sobre la moda y la mujer que la acomoda

La fuente en el patio principal del Mayer parece nunca detener su flujo, es una obra del pasado que dialoga naturalmente con el presente,  Debbie Smith narra un pasaje sobre la exhibición que suena similar:

“Pedí a Annie Leibovitz escribir algo sobre la muestra y ella me dijo: ‘Mientras no incluya el trabajo de más mujeres, más que el mío, no escribiré nada’. Desde ese punto he cambiado la visión de la mujer sobre la mujer, no solo de los hombres. Quería más diversidad y justo en estos dos años hay un boom en la industria… gente de todos los tamaños y colores. Eso me causo interés. Estar en moda durante treinta años y entonces ver esto, ha dotado de una energía nueva mi profesión”, asegura.

Sobre el paso del tiempo en (con) las fotografías y la curaduría que el público podrá apreciar hasta septiembre de 2019 en el Museo Franz Mayer, Smith agrega: “creo que la mayoría de los artistas no están conscientes de lo que están haciendo, esto [la exhibición] lo curé desde las entrañas, no es una cosa intelectual, he cambiado la muestra en cada sede para actualizarla e incluir material nuevo.

Cuando pasó por Copenhague traté de incluir más fotógrafas mujeres. Al principio era la visión del hombre sobre la mujer; hoy, incluye el trabajo de al menos cuatro mujeres que no estaban incluidas en la muestra”.

El agua sigue corriendo en aquella fuente. El museo, sus escalinatas, las salas, todas ellas visten de silencio con los primeros rayos de la mañana, aunque hasta el momento no hay curiosos queriendo conocer la historia de la moda, la curadora termina la entrevista con una reflexión puntual.

“Todo está cambiando en la industria, hay más diversidad, hay más hombres haciendo cosas en moda. No sé si el alta costura cambiará mucho, ya que hablamos de calidad en el proceso, pero algo puede cambiar”, concluye. Y razón no le falta, porque el tiempo no se detiene para que la vida imite el arte.

Esta nota originalmente se publicó en Chilango.com

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