Fotografías, bocetos, cartas, fotomontajes, testimonios y audios nunca antes presentados en México conducen al espectador por la muestra que recrea la faceta muralista del pintor, diseñador y exiliado español Josep Renau (Valencia, 1970-Berlín, 1982).
Con el título de Renau y el muralismo en el exilio: diálogos con Siqueiros, la exposición en la Sala de Arte Público Siqueiros da cuenta del trabajo del artista durante su exilio en México, de 1939 a 1958, así como de sus años de producción plástica en Berlín, Alemania, donde realizó murales de más de 30 metros de dimensión.
Renau fue uno de los pocos artistas españoles que incursionó en el muralismo, pues se identificó con la forma de trabajo encabezada por Siqueiros.
Lo curioso es que su sobrino, el coleccionista Carlos Renau, cuenta que su tío y Siqueiros, ambos militantes comunistas, tuvieron varios desencuentros, aunque trabajaron juntos los murales Retrato de la burguesía (1939-1940), La electrificación de México acabará con la miseria del pueblo (1941), que nunca se realizó por cuestiones políticas, y España hacia América (1946-1950).
LA OTRA MIRADA
Paola Uribe, curadora de la exposición, explica que la exhibición es testimonio de la influencia que tuvo Siqueiros en la creación muralística de Renau.
La muestra Renau y el muralismo en el exilio: diálogos con Siqueiros, organizada como parte de la conmemoración de los 80 años del exilio español en México, debido a la Guerra Civil, conformada por alrededor de 100 piezas, está planteada en tres núcleos temáticos.
La primera parte exhibe la colaboración entre ambos artistas, cuando Siqueiros lo invita a participar en el mural El retrato de la burguesía; el segundo núcleo muestra cuando Siqueiros se va a Chile y Renau le propone al Sindicato de Electricistas un mural que no pudo concretar, titulado La electrificación de México acabará con la miseria del pueblo (1941), momento en el que Renau empieza a hacer portadas para la revista Lux, órgano oficial del sindicato, y que detalla toda la preparación de esta obra que no se pudo llevar a cabo, pero que en la exhibición se presenta cómo sería si se hubiese realizado.
“Me cuenta Emili Payá, de la Fundación Renau, que ha habido intentos de hacer este mural, lo cual sería maravilloso, pero por obvias razones políticas del sindicato no se ha realizado, pero sería un proyecto muy interesante”, dice Uribe.
Finalmente, en la tercera y última parte, se exhibe el gran mural que desarrolla Renau junto a su familia en Cuernavaca, en el Casino de la Selva, que hoy se puede visitar en el Museo del Niño. En la muestra también se pueden ver los bocetos, fotos, documentos y todo el proceso del mural España hacia América, en diálogo con las obras de Siqueiros.
“Ese mural se lo comisiona el empresario español Manuel Suárez, y lo que quiere mostrar Renau en el Casino de la Selva es el hispanismo y la llegada de los españoles a América”, agrega la curadora.
La muestra ofrece al visitante la alternativa de ver la proyección de los murales trabajados por Renau, pero el mejor regalo es que podrán escuchar tanto al artista español como a Siqueiros: “En el audio hablan de lo que significó la experiencia de trabajar en el Retrato de la burguesía, y su significado político. También se escucha a Renau comentar sobre el trabajo que realizó en Berlín… y por supuesto a Siqueiros felicitarlo. Ese testimonio resulta muy emotivo”.
Renau y el muralismo en el exilio: diálogos con Siqueiros podrá ser visita en la Sala de Arte Público Siqueiros hasta el mes de octubre, en la calle Tres Picos, en Polanco.
¿CÓMO SE ESCUCHA EL PASO DEL TIEMPO?
De forma paralela se presenta ¿Qué escucho cuando escucho el discurrir del tiempo?, instalación del creador mexicano Rodrigo Hernández, quien realizó una residencia en Cité International des Arts, en París, en 2016.
El artista interviene tanto la fachada como el Cubo de la Sala de Arte Público, al tiempo que presenta dos esculturas, con la finalidad de desarticular el tiempo como un fenómeno relativo.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio​

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