La automotriz alemana aumentó sus ventas 18% en 2018 y se prepara para un nuevo capítulo con la apertura de su planta en San Luis Potosí.
Pero Alexander Wehr, presidente y CEO de la compañía para América Latina, dice con cierto orgullo nacionalista –pese a su origen teutón– que México es el mercado de BMW que más crece a nivel mundial, y el que mayor potencial tiene a corto y mediano plazos, junto con Brasil.

Detrás de ello, hay una estrategia de cuatro ejes: tener marcas valiosas y muy aspiracionales, una gama completa, tecnológica e innovadora; atención de calidad al cliente e inversiones para mejorar el desempeño de su red de distribuidores.

La ejecución de los dos primeros ha requerido de una minuciosa atención a los gustos del cliente. Maru Escobedo, CEO de BMW Group México, señala que, desde 2018, la marca trabaja en una estrategia para traer gamas en línea con los gustos del consumidor nacional, que opta por vehículos SUV.

“El año pasado hicimos el lanzamiento y renovación de prácticamente toda la gama X y, este año, lanzaremos el X7. En sedanes lanzamos el Serie 1, que es un sedán de entrada, con lo cual la gente que antes no pensaba en BMW ahora nos está volteando a ver”, dice.

La producción que viene

BMW se prepara para una nueva etapa en la que ya no sólo comercializará sus unidades en México, también las producirá tras la apertura en junio de su nueva planta en San Luis Potosí, que la convierte en la décimo primera automotriz en sumarse a la lista de fabricantes en suelo nacional.

Las expectativas son grandes. Wehr estima que la planta, con una inversión superior a los 1,000 millones de dólares, tendrá una capacidad de producción anual de 175,000 unidades en un plazo de 16 a 24 meses, con lo que se colocaría en niveles similares a los Audi, que tuvo una producción de 173,098 en 2018.

En sus 300 hectáreas de superficie, se producirán vehículos como la nueva generación del icónico Serie 3, que abastecerá a mercados de todo el mundo.

Para el CEO de Latinoamérica, la penetración del sector del lujo en el mercado automotriz –de 3.6%, en abril de 2019– es baja en México, principalmente, por dos rubros: la inseguridad y las tasas de interés. “México, por su infraestructura económica y social, debería vender en el sector de lujo tres veces más. (…) En Latinoamérica es un factor relacionado, sobre todo, a la delincuencia; lo que llaman ‘mantener un bajo perfil’ es algo que frena al sector”, reconoce.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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