Más allá del anuncio político del gobierno en el Plan de Negocios de Pemex, los especialistas ven riesgos para la petrolera y las finanzas públicas por la falta de claridad en los detalles.

«El lado optimista es que el plan pudo estar peor, el lado pesimista es que no vemos que sea un plan de negocios moderno. Es un híbrido en donde estuvieron dispuestos a ceder en unas cosas, pero en otras se mantienen muy fiel al discurso presidencial», añade Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

La mañana de este martes, el gobierno federal anunció que promoverá una reforma a la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, que le permitirá a Pemex reducir la tasa del Derecho de Utilidad Compartida (DUC) del 65% al 58% y 54% en 2020 y 2021, respectivamente. Ello provocaría un aumento en 66,000 millones de pesos (mdp) y 38,000 mdp el presupuesto de la compañía. A esto se agregarían aportaciones del gobierno federal por 45,000 mdp y 83,000 mdp en esos dos años.

Los mercados tomaron con cautela el anuncio: el tipo de cambio peso-dólar se depreció 12 centavos, para finalizar en 19.09 unidades por billete verde. Mientras, el bono de Pemex a 10 años bajó a 96.21 dólares, de acuerdo con datos de Bloomberg.

“Con el plan de hoy quedamos igual que ayer, antier, y desde marzo, porque son medidas que ya se habían anunciado”, asegura Alejandro Limón, investigador del CIEP.

Dudas y más dudas

El Plan de Negocios destaca que la petrolera se apoyará de la iniciativa privada con los contratos de servicios, un modelo que Pemex lleva años usando, y que —asegura— le ha permitido generar ahorros en la adjudicación de sus licitaciones. Estos contratos tienen la característica de que se asignan a una compañía, que a su vez subcontrata a otras firmas la realización de tareas diseñadas y supervisadas por Pemex.

La estrategia contempla que la extracción de crudo pase de 1.7 millones de barriles en promedio diario este año a casi 2.7 millones en 2024, una recuperación de 1 millón de barriles en un periodo de cinco años.

“Pero los contratos de servicios llevan años aplicándose en Pemex, y no han funcionado”, opina Adrián Calcaeno, socio de la consultora IHS-Markit.

“Es un plan que busca aumentar de una manera muy acelerada la producción nacional de petróleo. Si bien el objetivo es muy loable, parece poco probable que se vea una recuperación así de acelerada”, añade Rosanety Barrios, experta en temas energéticos.

María Cortez, analista de exploración y producción en América Latina de la consultora Wood MacKenzie, compara la promesa de una mayor producción petrolera con el proyecto Stabroek de ExxonMobil en Guyana, que prometió rendimientos de doble dígito para sus inversionistas. Sin embargo, los planes de Pemex se basan en una cartera de campos maduros —que ya han pasado su pico de producción—, con años de explotación a sus espaldas, y cuya curva de rendimiento disminuye con cada dólar invertido.

«Qué va a pasar en el Presupuesto de Egresos al faltarte una parte de la ley de Ingresos (por el rescate) a Pemex, a qué le vas a cortar del otro lado, cuando ya tienes muchos rubros muy austeros, eso es lo que me preocupa», externa por su parte Villarreal, del CIEP.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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